La Casa Blanca defendió este miércoles la controvertida llamada que el presidente Donald Trump hizo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para suspender la tarjeta roja que el árbitro le impuso al delantero estadounidense Folarin Balogun, un gesto que desató un escándalo en el mundo del fútbol, y dijo que se “logró lo correcto”. Además, consideró que el Mundial que se disputa en Estados Unidos es “el evento deportivo internacional más exitoso de la historia”, con cifras de asistencia y de televisación récord.
En una rueda de prensa ofrecida en Washington, Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, dijo que la llamada de Trump a Infantino «no sienta un precedente en cuanto a que EE.UU. examine lo que podría ser una gestión fraudulenta en un terreno de juego», explicó Giuliani.
El funcionario afirmó que EE.UU. se toma «muy en serio el juego limpio» y «la igualdad de condiciones» y volvió a mencionar los argumentos esgrimidos por Trump sobre que el árbitro brasileño Raphael Claus, quien le aplicó la tarjeta a Balogun, tiene “antecedentes sospechosos”.
Una periodista brasileña lo refutó y dijo que Claus solo había declarado como testigo en una causa y que no había sido acusado de nada. “Era una investigación por tarjetas rojas indebidas, es lo mismo”, dijo Giuliani.
«Queremos garantizar que los estadounidenses, especialmente si tenemos en cuenta todos los fondos federales invertidos y los años de preparación dedicados a esto (el Mundial) desde 2018, tengan la seguridad de que, al menos, la competición se desarrolló de forma justa en el terreno de juego«, argumentó.
«Y así lo hicimos: logramos que se anulara esa tarjeta roja, que nunca debió haberse mostrado. Y mantenemos nuestra postura sobre las medidas que tomamos», añadió, antes de asegurar que la Casa Blanca considera que «se logró lo correcto».
Giuliani resaltó cifras de asistencia a las canchas y de televidentes y dijo que este Mundial “sin duda pasará a la historia como el evento deportivo internacional más exitoso de la historia”.
“Más de 6,5 millones de aficionados han asistido a partidos hasta ahora, y con solo ocho partidos por disputar, estamos en camino de casi duplicar el récord anterior de 3,5 millones”, aunque aclaró que ahora hay más partidos y equipos.
“Los récords de audiencia del fútbol en Estados Unidos también han sido batidos, y miles de millones de personas en todo el mundo han visto partidos”, agregó y señaló que el juego inaugural en EE.UU contra Paraguay fue visto por más de 1.300 millones de personas.
Afirmó además que el partido de Argentina y Cabo Verde –al que calificó como “de película, y una gran historia sobre David que casi derriba a Goliat”—fue visto por unos 2.700 millones de personas. “Increíble si piensas que más de un tercio del mundo sintonizó ese partido”, resaltó.
Giuliani destacó también el entusiasmo con el que los estadounidenses viven estos días el fútbol, que nunca ha sido el más popular del país. “Es una sensación palpable para cualquiera que vea los partidos en una barbacoa en el jardín con amigos o que lleve a su familia a unirse a la emoción en festivales locales de aficionados, o que se siente en un estadio”, afirmó.
“Los estadounidenses se están enamorando del Mundial, y el mundo vuelve a enamorarse de los Estados Unidos de América”, dijo Giuliani. “Hemos avanzado mucho desde que organizamos por primera vez la Copa del Mundo en 1994. El fútbol ya no es una historia del EE.UU. del futuro. Está ocurriendo ahora mismo”.
“No me sorprendería que el fútbol sea uno de los dos deportes más populares aquí en Estados Unidos. En realidad, creo que los niños de 12 años juegan al fútbol más que a cualquier otro deporte”, señaló.
En cuanto a los mayores desafíos que enfrentan en el Mundial, Giuliani puntualizó la coordinación de las múltiples agencias en tres países, así como también la seguridad y la fluidez del transporte. Y destacó también la agilización del proceso de visas, que continúa aún incluso en las instancias finales de la Copa.
“Lo estamos viendo con los argentinos”, dijo, y señaló que muchos están buscando visa después de los espectaculares últimos triunfos. “Antes los tiempos de espera en Buenos Aires superaban los 300 días. Ahora les quedan menos de dos semanas (para la final), pero hablé con el embajador Peter Lamelas, me jura que es en un día”.









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