John Gotti fue uno de los mafiosos más identificables de los Estados Unidos. Su vida comenzó en la pobreza y la necesidad, pero luego escaló hasta ser jefe de la familia criminal Gambino y murió de una manera cruel.
La impunidad con que «Teflon Don» -así su apodo- esquivaba a la justicia fue uno de los mayores misterios y atracción para la gente que se interesaba por su caso.
Manejó la mafia en Nueva York en la segunda parte de los años 80 y desde siempre estuvo inmerso en el mundo del delito y la corrupción. Incluso durante su juventud se convirtió en líder de la pandilla local en Brooklyn.
Una vida en el foco del delito
Debido a su falta de limites, siempre fue aceptado por los grandes matones. Salía de prisión y de inmediato cometía otro delito que volvía a llevarlo tras las rejas.
Terminó el colegio y tuvo varios enfrentamientos con la ley por loo que fue arrestado repetidas veces entre los 18 y los 26 años.
Allá por 1986, el FBI lo detuvo por causas cómo secuestro de camiones y robo de carga de lo que se declaró culpable. Cumplió su condena y para 1972 fue liberado. A los dos años la historia volvió a repetirse y cayó nuevamente por asesinato. Otra vez volvió a cumplir su condena.
Entre idas y vueltas, fue escalando en el mundo delictivo hasta quedar casi al mismo nivel que Paul Castellano, el don de la familia (término utilizado para la organización criminal jerarquizada) Gambino, una de las 5 más importantes en la mafia de Nueva York, a la que buscaba pertenecer. Su poder se terminó de confirmar con la muerte de este en diciembre de 1985 en la vía pública, lo que le facilitó alcanzar la cima del reconocimiento.
Gotti, quien observó la secuencia del asesinato desde un coche a pocos metros, hizo que lo llevaran hacia la escena para confirmar que su pedido de muerte había sido concretado.
Luego la elección era prácticamente un trámite: la familia Gambino quedaría bajo el mando de John, debido al miedo de poder terminar como Castellano.
A fines de los 80 una investigación federal condujo a la condena múltiple del mafioso. Aunque Gotti buscó seguir con las maniobras mafiosas tras las rejas, la falta de liderazgo comenzó a dejar cabos sueltos entre las organizaciones delictivas.
La muerte de su hijo Frank Gotti
En marzo de 1980, John perdió a su hijo Frank en un accidente. El niño de 12 años andaba en bicicleta y fue arrollado por un auto conducido por su vecino, Favara. Aunque fue trasladado al hospital, falleció por heridas graves.
El conductor del vehículo, semanas más tarde, se dirigió a la casa de los padres a dar sus condolencias y mostrar su arrepentimiento, más allá de que la muerte había sido declarada accidental. La mujer de John no aceptó las condolencias y le pegó repetidas veces con un bate de beisbol al hombre en la cabeza.
Cuatro meses más tarde, John y su mujer volaron de vacaciones a Florida. En ese lapso, Favara desapareció y nunca más se supo nada de él. Testigos cuentan que lo vieron ser golpeado y subido a una furgoneta.
Carneglia, un sicario y asociado de alto rango de la familia Gambino y persona de confianza de John, habría declarado a informantes de la Policía que el cuerpo fue disuelto en ácido. Jamás se pudo confirmar.
El último tiempo de John Gotti, con cadena perpetua
El FBI nunca sacó los ojos de encima de Gotti. Escuchas telefónicas, infiltrados y vigilancias ayudaron a construir la causa en su contra. El golpe final sucedió cuando Gravano, subjefe de la familia Gambino y mano derecha de Gotti testificó en su contra violando uno de los principales lemas del mundo mafioso.
En diciembre de 1990 Gotti fue detenido acusado de múltiples crímenes, extorsión y manipulación de jurados, entre otros delitos. Esta vez, teniendo en cuenta todas las experiencias anteriores de las causas del mafioso, el juez pidió que los jurados permanecieran anónimos, para que no pudieran ser presionados.
En cada una de sus detenciones, misteriosamente (o no tanto) los testigos desaparecían o quienes lo acusaban subían a declarar sin recordar lo que había sucedido.
El 2 de abril de 1992, John Gotti quedó detenido por 13 cargos entre los que se encontraban ordenar el asesinato de Castellano, el anterior lider de la familia. Recibió cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y fue multado con 250 mil dolares.
Fue enviado a una cárcel de máxima seguridad y siguió manejando a la familia a través de sus hijos, hasta que estos también cayeron presos.
En 1998, Gotti fue diagnosticado de cáncer en la laringe. Ese mismo año fue intervenido quirúrgicamente para luego volver a prisión. Al poco tiempo el tumor tomó la garganta y la lengua y los tratamientos y operaciones no dieron resultados. Falleció tras las rejas el 2 de junio de 2002, a los 61 años.
Su historia, cubierta de impunidad alcanzó lugares en las plataformas más reconocidas de hoy en día con series y documentales que relatan sus delitos e historia de vida siempre en medio de mafia.
Por qué Gotti volvió a ser noticia por su nieto
Su nieto fue condenado el 20 de abril a 15 meses de prisión por un fraude de 1,1 millones de dolares a la Administración de Pequeñas Empresas de EE.UU. (SBA), en prestamos vinculados al COVID 19.
Angello, desvió los fondos a un programa de criptomonedas. Dirigía Crown Auto Parts and Recycling, LLC.
Entre abril del 2020 y noviembre del 2021 presentó tres solicitudes fraudulentas solicitando prestamos por daños económicos a través del programa de la SBA. Este estaba referido a la Ley Cares (que proporcionaba financiación de emergencia con bajo interés a las pequeñas empresas como consecuencia de la pandemia).







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