Cerca de 3 millones de beneficiarios del programa SNAP en Florida no podrán adquirir refrescos, bebidas energéticas ni dulces con su tarjeta EBT a partir del 20 de abril, tras la aprobación de una autorización especial (waiver) que el Departamento de Servicios para Niños y Familias (DCF, por sus siglas en inglés) de Florida solicitó al Departamento federal de Agricultura (USDA).
A diferencia de Texas, donde las restricciones fueron establecidas por una ley firmada por el gobernador, en Florida el cambio se instrumentó a través de un proyecto piloto de dos años aprobado por el gobierno federal.
La restricción estará vigente hasta el 19 de abril de 2028, y Florida es el primer estado en implementarlas mediante un waiver federal, una medida que otorga el USDA a los estados para suspender temporalmente ciertas reglas estrictas.
La oficina del Departamento de Servicios para Niños y Familias de Florida aclaró: «Los importes de los beneficios del SNAP siguen siendo los mismos, y las familias pueden seguir comprando alimentos saludables y ricos en nutrientes».
Florida is strengthening SNAP to better support healthy food options for families.
Beginning April 20, certain low-nutritional items will no longer be eligible for purchase with SNAP benefits.
SNAP benefit amounts remain the same, and families can continue purchasing… pic.twitter.com/pqjQHjVBhk
— Florida Department of Children and Families (@MyFLFamilies) April 13, 2026
A partir del 20 de abril, los beneficiarios de SNAP en Florida no podrán comprar refrescos, bebidas energéticas, dulces ni postres preparados ultraprocesados listos para consumir con sus beneficios.
Se define como «refresco» toda bebida carbonatada endulzada con azúcar añadida o edulcorantes artificiales, como jarabe de maíz de alta fructosa, dextrosa, glucosa o sacarosa. Quedan excluidos el agua carbonatada sin sabor y las bebidas con más del 50% de jugo de fruta o verdura.
Las bebidas energéticas prohibidas son aquellas que contengan al menos 65 miligramos de cafeína por cada ocho onzas fluidas y están diseñadas para estimular la energía mental o física. El café, el té y sus derivados no están incluidos en esta categoría.
Los compradores pueden verificar el contenido de azúcar de cualquier producto en la etiqueta nutricional, bajo la categoría «Total de carbohidratos». La lista de ingredientes también indica si el producto contiene edulcorantes artificiales.
Frutas, verduras, carnes, lácteos, pan, cereales y otros alimentos básicos permanecen permitidos sin cambios.
El gobernador Ron DeSantis defendió la medida al afirmar que el estado está garantizando que SNAP apoye opciones nutritivas que ayuden a las familias a prosperar, en lugar de productos que generan problemas de salud a largo plazo. El DCF, a cargo del secretario Taylor Hatch, será responsable de la implementación.
En paralelo, el secretario de Salud y Servicios Humanos de la administración Trump, Robert F. Kennedy Jr., criticó que durante años SNAP haya utilizado fondos de los contribuyentes para financiar refrescos y dulces —productos que favorecen la aparición de diabetes y enfermedades crónicas.
Según el USDA, hay 2,9 millones de floridanos que reciben actualmente beneficios de SNAP, aproximadamente el 13% de la población del estado, entre ellos familias trabajadoras, adultos mayores, personas con discapacidad y propietarios de viviendas con dificultades para costear los alimentos.
Cindy Huddleston, defensora de programas de asistencia para personas de bajos ingresos del Florida Policy Institute, calificó las restricciones de preocupantes. Señaló al medio local WUSF que los estudios muestran que los beneficiarios de SNAP compran alimentos de la misma manera que el resto de los consumidores, y que resulta intrusivo fiscalizar el carrito de compras de alguien.
Lorena Hardwick, de Feeding Tampa Bay, señaló que esta será la nueva normalidad para las familias que dependen de SNAP en la región. Otros críticos del programa advierten más en general que, si bien promover el acceso a alimentos nutritivos es un objetivo válido, vigilar las compras individuales de los beneficiarios no es la solución más adecuada para lograrlo.
Para evitar confusiones al momento de pagar, los expertos recomiendan a los beneficiarios buscar versiones bajas en azúcar o sin azúcar de los productos que consumen habitualmente, optar por cajas registradoras atendidas por un cajero en caso de duda, y usar las plataformas de compras en línea, donde los productos suelen estar etiquetados como elegibles o no elegibles para EBT.






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