Lidiar con el calor en casa no consiste únicamente en encender el aire acondicionado. Buena parte de la temperatura que alcanza una vivienda durante el verano depende de cuánto calor consigue entrar durante las horas centrales del día y de cómo se gestiona después. Por eso, algunas de las medidas más sencillas empiezan mucho antes de recurrir a cualquier sistema de climatización.
Algo tan simple y tradicional como bajar los toldos y las persianas o cerrar las cortinas durante las horas de mayor radiación solar puede marcar una diferencia importante.
Estas medidas cobran especial importancia en las ventanas orientadas al sur y al oeste, donde la exposición al sol suele ser mayor. Cada vez más gente intenta retrasar todo lo posible el momento de encender el aire acondicionado y busca alternativas para mantener la casa fresca sin disparar la factura.
La preocupación por el gasto energético está modificando qué soluciones buscan los consumidores. Según datos facilitados por Harry Hospitalier, experto en sostenibilidad y eficiencia energética y director de mercados técnicos de Leroy Merlin España, en mayo las ventas de equipos de aire acondicionado con clasificación A+++ crecieron un 114% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las de aparatos portátiles aumentaron un 60% y las de ventiladores de pie y sobremesa, un 35%.
Más allá del incremento de las ventas provocado por el calor, Hospitalier observa un cambio en las preferencias. “Cada vez se priorizan más los equipos eficientes, capaces de mantener una temperatura agradable con un consumo mucho menor”, explica a La Vanguardia. También ganan terreno las soluciones que pueden utilizarse durante diferentes épocas del año, como los aparatos con bomba de calor o los ventiladores con función verano e invierno, así como aquellas que requieren poca instalación y pueden trasladarse fácilmente, algo muy práctico en viviendas de alquiler o segundas residencias.
La eficiencia, además, ya no es el único criterio. El funcionamiento silencioso, el control mediante aplicaciones, los temporizadores o los modos que simulan una corriente de aire natural están ganando peso. En paralelo, también crece el interés por soluciones que mejoran el confort térmico sin depender directamente de la climatización, desde toldos hasta pérgolas y otros sistemas de protección solar, una forma de acondicionar la vivienda desde el propio diseño y reducir así la necesidad de recurrir al aire acondicionado.
La ventilación también resulta más eficaz cuando se adapta a la temperatura exterior. Hospitalier recomienda abrir las ventanas a primera hora de la mañana o durante la noche, cuando el aire de la calle está más fresco, e intentar crear corrientes entre distintas estancias. Mantenerlas abiertas durante las horas más calurosas, en cambio, puede favorecer la entrada de aire caliente y provocar justo el efecto contrario al que se busca.
A partir de ahí, el objetivo es utilizar la climatización únicamente cuando resulte necesaria. Los ventiladores de techo permiten mejorar la sensación térmica con un consumo reducido y pueden servir para retrasar el encendido del aire acondicionado. También ayudan herramientas tan sencillas como los temporizadores o la programación de los equipos, que evitan mantenerlos funcionando durante más tiempo del necesario.
En este contexto, Hospitalier señala que “la combinación de buenos hábitos y productos eficientes es la mejor estrategia para disfrutar de una casa más fresca durante el verano sin disparar la factura eléctrica”.














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