Este fin de semana, los pilotos de Fórmula 1 se enfrentarán a un nuevo circuito ubicado en Madrid.
Se trata de un trazado que tiene una combinación de zonas urbanas y permanentes dentro de las calles de la capital española y que cuenta con 22 curvas.
A pesar de la expectativa por la carrera, los vecinos de Valdebebas y Las Cárcavas (barrios del noroeste de Madrid) manifestaron su frustración sobre la organización del Gran Premio.
El Gran Premio de Madrid, que se promociona como MadRing, se disputará este fin de semana del viernes 11 al domingo 13. Sin embargo, la actividad fuera de pista comenzó mucho antes.
La indignación de los vecinos se debe a varios motivos: los cortes de calles en distintas zonas, el ruido provocado por los autos, los posibles efectos que la actividad puede tener sobre su salud y el medio ambiente.
Fue por ese que crearon la asociación Stop Fórmula 1 Madrid, una plataforma que busca impedir el desarrollo del circuito, mediante acciones legales, movilizaciones y campañas de sensibilización.
Los vecinos aseguran que la actividad deportiva de la categoría reina va a ser una agresión a su salud.
De hecho, en su página web cuentan con un contador que dice «Días que faltan para una agresión a la salud de los vecinos».
Julio, miembro de la asociación declaró ante El HuffPost que ya empezaron a notar los ruidos de los coches y que ya están lidiando con cortes de tránsito.
«Ahora mismo, a pesar de que nos prometieron que solamente iba a ser durante tres días, estamos con cortes de tráfico, con retenciones, con atascos para salir del barrio por todos lados», comentó el vecino.
«Estaba en la piscina y se escuchaba perfectamente. Y eso que yo tengo bastante distancia», relató sobre los ruidos de los motores.
La frustración de Julio también se explica porque este fin de semana es el cumpleaños de su hijo y, como era costumbre, tenía pensado invitar a toda su familia a su casa.
Sin embargo, los cortes de calles y el tráfico que va a haber durante todo el fin de semana van a complicar la llegada de su familia a su casa.
«Va a ser realmente complicado que alguien pueda venir aquí, tengo que ver cómo me organizo. Cómo le voy a explicar a mi hijo que es su cumpleaños y no vienen sus primos«, manifestó con frustración.
Para todas las personas que viven cerca del nuevo circuito, el ayuntamiento de Madrid diseñó una especie de «visado» para que los vecinos puedan acceder a sus hogares.
«Estamos encerrados en una jaula. Ya ha sido así durante toda la semana, pero los días del Gran Premio se va a incrementar mucho más», describió.
Una situación problemática también se comenzó a vivir durante la semana. Según Julio, muchos padres no pudieron alcanzar a sus hijos al colegio en coche y debían aparcar lejos e ir caminando.
«Esto es un follón, es mucho malestar. Convertir un entorno residencial en un circuito urbano y trasladar a los vecinos buena parte del coste y las consecuencias de un proyecto que, se vende como motor económico y escaparate internacional de la ciudad, pero que es una condena para todos nosotros«, sentenció.










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