En visita oficial, Trump llega hoy a Beijing para una crucial cumbre con Xi: ¿Qué busca cada uno?

Con una nutrida delegación de empresarios, el presidente estadounidense Donald Trump llega este miércoles a Beijing para una crucial cumbre con el presidente chino Xi Jinping el jueves y viernes, en un momento de tensión global y donde las dos máximas potencias del mundo buscan al menos estabilizar la relación, y “generar confianza en una era de desconfianza”, según coinciden expertos consultados por Clarín.

Los líderes tratarán temas clave como la relación comercial bilateral (que se ha visto tensionada por la imposición de aranceles por parte de Trump y la restricción del suministro de tierras raras por parte de Xi), así como también cuestiones tecnológicas y preocupaciones regionales y globales más amplias.

Y, sobre todo, discutirán una posible salida para la guerra entre Estados Unidos e Irán que ha provocado un fuerte impacto en el mercado del crudo y en otros insumos clave. Trump buscará apelar a la influencia de China sobre Teherán para una pronta solución a un conflicto que se ha extendido mucho más de lo que imaginaba.

¿Por qué es tan importante la reunión entre Trump y Xi?

Rana Mitter, profesor de Relaciones entre Estados Unidos y Asia de Harvard University, resalta que es la primera vez desde 2017 que un presidente estadounidense visita China.

“Lo que el encuentro deja en claro es que el diálogo continúa en la relación bilateral más importante del mundo y que, si bien las relaciones entre ambos países son tensas, no se han roto. Ambas partes cuentan con herramientas: Estados Unidos puede imponer aranceles y China puede restringir las tierras raras”, dijo a Clarín.

Para Allen Carlson, profesor de Departamento de Gobierno, experto en política exterior de China de Cornell University, la reunión entre Trump y Xi es “crucial” porque son los líderes de las dos naciones más poderosas del mundo, y la relación bilateral entre ellas se ha visto gravemente afectada en los últimos años debido a las tensiones comerciales, la creciente influencia de China en Asia y más allá, así como a “la naturaleza cada vez más volátil” de la política estadounidense.

Carlson cree que sin bien “es muy improbable que la cumbre resuelva de raíz las tensiones subyacentes entre Estados Unidos y China, podría sin embargo reintroducir cierta estabilidad en la dinámica. Por eso es tan importante para ambos países y para el mundo. La necesidad de dicha estabilidad es especialmente grande para ambos líderes”, señaló a Clarín.

El experto resalta la urgencia para ambos de resolver el conflicto en Oriente Medio. “Si bien la economía china se ha visto relativamente protegida de las repercusiones de la guerra de Estados Unidos en Irán, no es inmune. Y el presidente Trump, quien inició el conflicto actual con Irán, necesita aún más que este termine (de una manera que le permita declarar la victoria), lo que aliviaría la presión sobre la economía estadounidense”.

Antes de partir para China, se reveló que el índice de inflación de abril en EE.UU. alcanzó un 3,8% anual, un máximo en tres años, impulsado por el alza del combustible.

Sin embargo, señala el experto, “no está claro si incluso este objetivo limitado podrá lograrse a través de la cumbre. Es por eso que tantos en todo el mundo observan con tanta atención a Pekín y lo que está a punto de suceder allí”.

¿Qué buscan Trump y Xi?

Mitter señala que “Trump busca un mayor acceso al mercado chino y que China compre bienes, en particular aviones y productos agrícolas, para reducir su déficit comercial”.

A su vez, “China quiere que Estados Unidos respalde la postura de Beijing de que Taiwán debe unificarse con China, aunque es poco probable que obtengan esa concesión. Es probable que ambas partes discutan sobre inteligencia artificial y tecnología, con la posibilidad de que se intente limitar los aspectos peligrosos de la Inteligencia Artificial. Trump podría sugerir que China utilice su influencia con Irán para abrir el Estrecho de Ormuz”.

Carlson afirma que el jefe de la Casa Blanca busca, en primer lugar, algún tipo de ayuda de Xi con respecto al conflicto actual en Oriente Medio y, quizás aún más fundamentalmente, concesiones con China que le permitan declarar una «victoria» en la llamada guerra comercial, lo que conduciría a la normalización de las relaciones económicas entre ambos países.

El experto de la Universidad de Cornell señala que el líder chino también quiere estabilizar la relación económica, “pero seguramente también espera que el líder estadounidense modifique a menos ligeramente la política estadounidense sobre Taiwán de manera que fortalezca la reivindicación de Beijing sobre la isla”.

¿Que podría suceder finalmente?

Para Mitter, “es poco probable que esta reunión represente un punto de inflexión importante”, aunque señala sin embargo que “es posible que Trump y Xi se reúnan varias veces este año, y ambas partes intentarán generar confianza en una era de desconfianza”.

Carlson afirma que “las posibilidades de que surjan medidas políticas sustanciales de la cumbre son escasas”, aunque, agrega, “tras las noticias de los últimos días, puede haber anuncios sobre avances importantes en materia económica, y quizás también en Oriente Medio.

Pero preveo que tales declaraciones carecerán de detalles, y que dentro de seis meses quedarán en gran medida sin cumplir y medio olvidadas”. Sin embargo, agrega que “siendo Trump como es, es muy difícil descartar cualquier posibilidad, así que los próximos días podrían ser un tanto caóticos”.

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