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Empecé la carrera después de un año de preuniversitario, en 1970. En el colegio me decían que estudiara Derecho porque mi padre era abogado o periodismo por la revista Aula, donde trabajé. Pero a mí me enganchó el cine desde joven

Si bien hoy es un actor consagrado, el camino de Antonio Resines parecía ser otro, al menos para su entorno familiar. Su padre era abogado y, en el colegio, le sugerían que siguiera Derecho. También aparecía como alternativa el periodismo, una actividad que ya conocía por su trabajo en la revista Aula.

Pero había algo que pesaba más: su fascinación por el cine.

“Empecé la carrera después de un año de preuniversitario, en 1970. En el colegio me decían que estudiara Derecho porque mi padre era abogado o periodismo por la revista Aula, donde trabajé. Pero a mí me enganchó el cine desde joven”, recordó el actor español en una entrevista con La Vanguardia.

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De Derecho al cine: cómo Antonio Resines cambió de rumbo

Nacido en Torrelavega en 1954, Resines se trasladó desde pequeño a Madrid, ciudad en la que estudió y posteriormente desarrolló buena parte de su trayectoria profesional.

Durante su primer año de Derecho se produjo el giro que terminaría definiendo su carrera.

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Las escuelas de cine, periodismo y publicidad se fusionaron y Resines, junto con su amigo Juan Molina, comenzó a asistir como oyente a las tutorías de los sábados.

Cuando descubrieron que podían matricularse, el futuro actor tuvo que negociar la posibilidad con su padre.

Consiguió convencerlo para compaginar ambas actividades. Cursó primero Derecho, pero después decidió abandonar la carrera.

En aquel momento, su entorno no se imaginaba que terminaría convirtiéndose en uno de los actores más reconocidos del cine y la televisión españoles.

“Nadie pensaba que yo iba a ser actor; la idea era dirigir, producir o trabajar en la técnica, pero participábamos en todo y hacíamos papelitos porque no había gente”, explicó a comeinzos de 2026 al periodista Eduard Buil.

La actuación apareció, así, casi como una consecuencia natural de aquella participación en los distintos trabajos.

«Ópera prima» y el momento en que su familia aceptó su profesión

El gran salto llegó cerca de 1979, cuando, recién terminada su etapa universitaria, participó en Ópera prima.

La película funcionó y significó mucho más que un nuevo trabajo para Resines: fue también la demostración ante su familia de que aquella elección profesional podía convertirse en una realidad.

En su casa –contó- terminaron de aceptar la situación cuando lo vieron aparecer en la marquesina de un cartel.

Incluso hubo un detalle relacionado con su nombre artístico.

En aquella etapa apareció como Antonio F. Resines. Más adelante decidió quitarse la «F». La decisión no le cayó especialmente bien a su padre, aunque finalmente terminó aceptándola, aunque con cierto disgusto.

Las películas que marcaron la carrera de Antonio Resines

Durante más de cuatro décadas, Resines acumuló una extensa trayectoria en cine y televisión.

Su filmografía incluye títulos como Ópera prima, La colmena, Sé infiel y no mires con quién, La buena estrella, Dos mejor que uno, La caja 507 y Amanece que no es poco, dirigida por José Luis Cuerda.

Por La buena estrella recibió el premio Goya, uno de los reconocimientos más importantes de su carrera.

También construyó una relación especialmente cercana con el público a través de la televisión.

Entre sus personajes más recordados aparecen Smith, en Los ladrones van a la oficina, y Diego, en Los Serrano, producción en la que permaneció durante un largo período y que le permitió establecer vínculos de amistad que todavía conserva.

En la entrevista, Resines habló de más de 180 trabajos entre cine y televisión y aprovechó para reivindicar una figura que, según explicó, suele quedar en segundo plano: la de los conductores profesionales que acompañan a los equipos de producción.

Los viajes de rodaje y las amistades que quedaron fuera del set

La extensa carrera del actor estuvo acompañada por innumerables viajes relacionados con rodajes, promociones y producciones.

Resines contó que los desplazamientos podían ser largos, especialmente durante las series de mayor duración. En esos casos, muchas veces contaban con un conductor fijo y los trayectos terminaban convirtiéndose en espacios para conversar y construir amistades.

“Los recorridos siempre son largos, mínimo media hora de ida y media de vuelta, pero se hacen grandes amistades”, relató.

Con el paso de los años, algunos de aquellos conductores cambiaron de profesión, comenzaron a trabajar en empresas o tuvieron sus propios taxis o vehículos VTC. Resines aseguró que todavía mantiene contacto con algunos de ellos.

José Coronado, Jorge Sanz y los compañeros de una generación

Los viajes también le permitieron compartir largas horas con algunos de los nombres más conocidos del cine español.

En la conversación aparecen Fernando Fernán Gómez, Belén Rueda, Jesús Bonilla, Julia Gutiérrez Caba, Rafaela Aparicio, Marisa Paredes, Miguel Rellán, Agustín González, José Luis López Vázquez, José Sacristán, Jorge Sanz y José Coronado, entre muchos otros.

Resines destacó especialmente la relación con sus compañeros de generación.

De José Coronado contó un detalle de vecindad: durante un período ambos vivieron en el mismo edificio. Resines ocupaba el segundo piso y Coronado, el quinto.

También recordó que recientemente había recibido un mensaje de Jorge Sanz, con quien mantiene una buena relación.

En el caso de Jesús Bonilla, la amistad se remonta también al trabajo compartido. Resines recordó que hace poco le envió una fotografía de Dos mejor que uno, película que rodaron juntos y en la que Bonilla aparecía con un llamativo peinado punk. La imagen provocó la sorpresa de su antiguo compañero.

El recuerdo de José Luis Cuerda y un viaje que nunca olvidó

Entre las historias relacionadas con sus compañeros que ya fallecieron, Resines recordó especialmente a José Luis Cuerda.

El director de Amanece que no es poco tenía narcolepsia, un trastorno que puede provocar episodios repentinos de sueño.

Resines relató una situación que vivieron durante un viaje de promoción rumbo a Zaragoza. En aquel momento, no sabían exactamente qué ocurría y Cuerda se quedaba dormido mientras conducía.

El recuerdo quedó asociado para siempre a un paisaje concreto. “Yo relaciono los Monegros con los sueños de José Luis”, contó Resines al evocar aquel episodio.

También recordó los viajes realizados en teatro, que tenían una dinámica diferente porque se hacían principalmente en autobús.

Entre los últimos que recuerda en coche están los desplazamientos que realizó junto a Concha Velasco durante la etapa de El funeral.

Según su relato, aquellos viajes tenían su propia intensidad: tanto él como el conductor terminaban desbordados por la energía de la actriz.

Las risas junto a los colegas

Si hay algo que Resines asocia especialmente con los viajes de trabajo es el humor. Entre sus compañeros más divertidos ubicó a dos nombres: Wyoming y Santiago Segura.

“Con Wyoming es imposible no descojonarse porque no para, y el otro, Santiago Segura, porque es muy bueno también; te partes de risa con ellos. Con ellos es imposible no reírse”, afirmó.

La respuesta refleja también una parte de la personalidad pública de Resines, cuya carrera se desarrolló con frecuencia entre la comedia, el drama y personajes vinculados a situaciones cotidianas.

Un actor al que no le gusta demasiado viajar

Pese a haber pasado buena parte de su vida profesional trasladándose de un lugar a otro, Resines reconoció que viajar no está entre sus actividades favoritas.

“La verdad es que no mucho, aunque lo he hecho bastante”, admitió sobre si le gustaba viajar.

La diferencia de gustos también aparece en su vida familiar, ya que, según contó, su mujer es mucho más viajera que él.

El actor, en cambio, prefiere los desplazamientos cortos y tener su propio espacio.

Su relación con los lugares que conoce también está marcada por el cine. Considera que las películas permiten viajar incluso sin haber estado físicamente en determinados sitios.

Como ejemplo mencionó Machu Picchu: aunque no haya viajado hasta allí, siente que conoce el lugar por haberlo visto representado en el cine o en Tintín.

Canarias, Baleares y su preferencia por quedarse en España

A la hora de elegir destinos, Resines fue contundente: prefiere la península y los archipiélagos españoles.

Reconoció que puede sonar poco internacional, pero aseguró que no se iría demasiado lejos. Como excepciones mencionó Melilla y Ceuta.

También habló especialmente bien de Canarias, un destino que, según explicó, siempre le ha gustado. Señaló además que en los últimos tiempos se rueda más allí por cuestiones fiscales.

Baleares también ocupa un lugar especial entre sus recuerdos. Contó que conoció Menorca hace muchos años y que le pareció un lugar extraordinario. Incluso encontró cierta semejanza con Cantabria, su tierra de origen.

La particular manera de viajar de Antonio Resines

Más allá del destino, Resines tiene claro cómo prefiere organizar un viaje cuando forma parte de un rodaje.

“Soy más de que me dejen en paz y prefiero ir por mi cuenta”, resumió.

La convivencia durante una producción, explicó, no necesariamente implica compartir cada momento libre. Cuando se trabaja, las jornadas dejan poco espacio para otras actividades.

Puede haber alguna cena o paseo ocasional, pero buena parte del tiempo cada integrante del equipo mantiene su propia rutina.

Desayuno, rodaje, hotel y descanso forman parte de una dinámica en la que cada persona suele ir a su ritmo.

Por eso, para Resines, la clave está en compartir esos desplazamientos con alguien con quien exista una relación cercana. Si no es así, prefiere que los viajes sean breves y que cada uno pueda conservar su espacio.

Fuente

Minardi Automotores
Vinería La Carreta
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Sunchales dialogo
Municipalidad de Sunchales