El Super RIGI paga el costo Adorni

Una de dos, o al gobierno le importan poco los proyectos que pide al Congreso. O está enredado en la mezquindad de demostrar a su electorado que puede ser competitivo en 2027.

De ese dilema son víctimas todos los gobiernos débiles. Valoran más la gobernabilidad que el programa. Es el encanto canalla del juego de poder, porque si no tenés gobernabilidad no podés cumplir tu programa, y sin programa perdés la gobernabilidad.

Hacer política es sobreaguar por ese turbio fondeadero donde van a recalar barcos que en el muelle para siempre han de quedar (Cadícamo, Niebla del riachuelo, tango).

El capricho de Javier Milei de sostener a Manuel Adorni dejó de ser una gracia que servía para hostigar a la oposición. Se le vuelve encima como un búmeran y comenzó a dañar una gestión que ya viene escorada.

El miércoles en Diputados el proyecto del súper RIGI, otra iniciativa en la que el gobierno decía confiar mucho recibió la aprobación por apenas 130 votos. Uno más que el quórum para sesionar.

Con ese número, el súper RIGI nace con respaldo político disminuido. Esos 130 votos miden cuánto futuro puede ofrecer el gobierno. Más aún si el ejecutivo quiere que los inversores perciban que domina la agenda legislativa y que doblega a la oposición sin el riesgo de que un próximo gobierno revise su vigencia.

Agrava la debilidad que el súper RIGI nace para respaldar tecnologías nuevas que el país no tiene y los resultados se van a ver en el mediano y largo plazo. O sea que es un proyecto más simbólico que operativo. Necesitaba el respaldo de quienes comparten ideológicamente esa confianza en lo simbólico y cultural y en un futuro sustentable.

Raúl Alfonsín le aconsejaba a sus legisladores y funcionarios que tomasen medidas y proyectos que pudieran resistir los cambios de los gobiernos futuros. Trabajar a corto plazo, y más en asuntos importantes, es una prueba de debilidad y un gasto inútil.

Un oficialismo estallado

El gobierno logró en 24 horas un RIGI por una mínima diferencia y además perdió la aprobación de Inviolabilidad de la propiedad privada. Hasta ahora el caso Adorni había servido para amalgamar al arco oficialista.

Había logrado que el bloque del PRO se alinease en defensa del jefe de gabinete en Diputados. Pero ahora ya ha trizado las relaciones con el PRO y aliados y ha producido divisiones entre ellos. La propia tropa quedó resentida por las peleas a los gritos que tuvo Patricia con los mileístas que actúan con la consigna de defender a Adorni a capa y espada, pero que hacen silencio cuando se les pregunta por qué lo hacen.

El miércoles, durante la sesión, Cristian Ritondo justificó la posición pro-Adorni en que «No podemos quedar pegados a los K». De la cúpula del PRO mismo le advirtieron que hay muchas maneras de no aparecer cerca del cristinismo. La renuncia de Esteban Bullrich a la afiliación del PRO dividió aguas – De Andreis vs. Lospennato. También presionó sobre los “normales” del oficialismo que dominan las dos cámaras.

La tokenización de Adorni

Milei ha tokenizado a Adorni, lo ha convertido en una pieza transable que le sirve para transar acuerdos, que protegieron al jefe de gabinete de la ejecución sumaria en el Senado y en Diputados. Le ha servido además para que sus aliados se aferren, aterrados de que el arco oficialista se divida, presente dos cabezas y dos programas distintos en 2027 y faciliten un triunfo del peronismo.

La alianza oficialista sacó en 2025 41 puntos contra 34 en las elecciones legislativas. Mantener al jefe de gabinete en la parrilla le ha permitido, también, controlar los tiempos. Espera usar el despido de Adorni como un gesto de reconciliación con la burguesía bienpensante que pide centrismo y moderación.

Es la mayoría que decide los resultados y que lo hizo a él presidente. Total, Adorni ni tiene funciones, ni ejerce la jefatura del gabinete, y solo existe porque está en la mira de todos.

Ilustra aquella historia del verdugo famoso por la velocidad y la sutileza de su técnica— blandía el sable con un movimiento tan rápido, limpio y perfecto que el ejecutado ni siquiera sentía el roce del acero en el cuello. Pidió la víctima: «— No me hagas sufrir, ejecútame rápido». El verdugo respondió: «— ¿Puede usted inclinar la cabeza?».

La ambigüedad de Macri

Macri tensa la cuerda, pero cuando se está por romper se repliega y se acoge a los planes de Milei. Trata de preservar a Adorni con tal de no alimentar a la oposición frontal del peronismo.

La posición de Macri no es nueva. Ha reconocido antes su limitación para enfrentar y ganarle la pulseada al peronismo cristinista.

Fue el motivo de su alejamiento en 2019 del frente anticristinista que nacía desde Córdoba con Schiaretti, Pichetto, Lavagna, Urtubey y Massa. Decía que, si se sumaba a esa alternativa, terminaría como subalterno de un balotaje Schiaretti-Cristina en 2019. Se fue de esa liga y eso disparó el regreso de Massa al redil cristinista.

Cuando hizo el balance de las razones de su colapso como presidente, enumeró 4 causas: la sequía del año 2018, el flight to quality de los fondos de los países emergentes a la tasa del primer mandato de Donald Trump, los efectos de la causa Cuadernos, que ahuyentaron a los inversores en los programas PPP, y que el peronismo estaba cautivo de Cristina y que era imposible hacer nada con esa oposición.

Los tres primeros factores no dependían de él, los padecía como el resto de las fuerzas políticas. Pero el cuarto era de su estricta responsabilidad. Su misión era derrotar a ese peronismo, como lo había hecho en 2015, cuando integró la coalición de Juntos por el Cambio.

El PRO desperdicia el valor Bullrich (Esteban)

Esteban Bullrich es el único afiliado al PRO que había lanzado una candidatura presidencial. La entereza con que ha afrontado la condición de salud que lo hizo renunciar a la banca de senador nacional le ha dado un altísimo prestigio. Es un activo que el PRO desperdicia por la ambigüedad de su dirigencia de permanecer junto al gobierno.

Sucede justo un año antes de las elecciones, cuando el partido tiene que acumular valor para diferenciarse de La Libertad Avanza y las astracanadas de su presidente. La renuncia de Bullrich acompañó la aparición de Mauricio Macri el viernes en Mar del Plata.

La cumbre partidaria con dirigentes de la provincia de Buenos Aires tiene importancia porque ese distrito es el santuario del PRO en el interior bonaerense.

En Buenos Aires, además, la alianza PRO-LLA ganó las elecciones con un candidato del PRO, Diego Santilli, que ya está en carrera para la gobernación.

En Mar del Plata nunca han perdido una elección y es para los macristas lo que La Matanza representa para el peronismo. Pidió que lo acompañasen no sólo los dirigentes provinciales como Cristian Ritondo y Soledad Martínez.

También quiso llevar a emblemas como Gabriela Michetti, Silvia Lospennato y María Eugenia Vidal, a quienes anotó para participar de las mesas de trabajo en “La Normandina”, sentarlas en la cabecera del acto junto a los locales Guillermo Montenegro y Alejandro Rabinovich.

Previó además un mega almuerzo con intendentes y ministros de toda la provincia, en el exquisito «Viento en popa», restorán de la puerto local. También previó reuniones con dirigentes aliados como Maxi Abad de la UCR, con quien el PRO cogobierna en la ciudad.

Patricia: Acá nadie da órdenes

«- La orden del presidente es defender al jefe de gabinete a lo que dé lugar». «- Acá nadie viene a dar órdenes. Órdenes dan los militares”, retumbó una voz que los pasillos identifican con Patricia Bullrich – o una fiel imitadora.

El cruce entre la jefa del bloque y el enviado de Milei desnudó la crisis de liderazgo que afecta al oficialismo. Fue en la reunión que siguió al fracaso de la sesión convocada para tratar uno de los proyectos que más quiere el gobierno. Es la ley de Inviolabilidad de la Propiedad, cuya perla es el capítulo de tierras y su limitación de venta en zonas de frontera a extranjeros.

El gobierno aceptó modificar a través de 12 borradores para acercarlo a lo que aceptaba la oposición amigable. El turbión Adorni la mandó a la banquina hasta nuevo aviso. Ese mismo día el delegado del Ejecutivo en el Congreso, Ignacio Devitte, había pasado por el comedor del Senado. Le sirvieron una vianda con otros senadores del bloque de La Libertad Avanza y transmitió un mensaje que gustó menos. «- Manuel [Adorni] no va a renunciar nunca. Javier le tiene prohibido renunciar».

Lucha de clases en la LLA

Estos cruces ocurrieron horas más tarde del encuentro de Adorni con los senadores del oficialismo. Los atendió en tres tandas que hizo una odiosa diferencia de clases.

Primero entraron los pesos livianos (no damos nombres para no agraviar). Después, los peso medianos, un Ezequiel Atauche, digamos. Al final, los pesos pesados, que conducen a la bancada: Agustín Coto, Bartolo Abdala, Agustín Monteverde y el nepo-baby Benegas Lynch – Joaquín, el guitarrista de la banda, no el batero, que es diputado.

Faltó la jefa, Patricia Bullrich. Si hubiera estado hubiera estallado ante las confesiones liberistas de que había hecho ya 25 rectificaciones de su declaración jurada de bienes.

El colmo de la crispación fue cuando el enviado Devitte – que ha sido concejal del PRO en Vicente López y al que Patricia trata como cacica – quiso intervenir en un debate del bloque. Lo callaron con el argumento de que él estaba ahí para hablar de los temas que le indicaba el Poder Ejecutivo, pero que si seguía metiéndose en temas legislativos le iban a señalar la puerta. Prueba de que el bloque está más lejos que nunca de las antenas de Olivos.

Un picadito con la cabeza de Adorni

Esa misma debilidad hizo caer la sesión del jueves. Los bloques del Senado jugaron a la pelota con la cabeza de Adorni – costumbre bárbara que la antropología registra en pueblos primitivos. Cada cual aprovechó esta crisis para sacar ventaja.

Los aliados que integran el grupo de «Los 44», se sentaron en las bancas para dar el quórum. Llegaron con un proyecto de Inviolabilidad ajustado a sus reclamos. Estaban dispuestos a pedir 2/3 de los votos para tratar la interpelación a Adorni.

El jefe de la bancada radical Eduardo Vischi justificó esa posición en que hay por lo menos 12 antecedentes – y 10 de ellos apoyados por el peronismo – en los que los pedidos de interpelación se iniciaron con dictámenes de comisión.

La presión de la mesa del Comité Nacional de la UCR contra Adorni debilitaba esa posición, y podía haber dudas sobre si resistirían el debate.

El interbloque del peronismo, al ver que LLA no entraba al recinto, decidió no sentarse y también sacar ventaja: 1) les conviene que la agonía de Adorni se alargue y profundice el desgaste del gobierno; 2) si no había sesión, fracasaba el gobierno en aprobar Inviolabilidad.

Patricia, al ver que el peronismo no entraba, vio una oportunidad para quitarle la vidriera de los discursos contra el jefe de gabinete. También pudo pensar que era posible que la oposición a Adorni alcanzase los 2/3 de los votos para ajusticiarlo sin dictamen de comisión.

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