“El reconocimiento de la propiedad intelectual mejorará el acceso de los productores a las semillas”

-¿Qué proyecciones de siembra argentina de trigo plantean en precampaña?

Resumen. La campaña se presenta desafiante, por la suba de costos de producción por el impacto de la guerra. A pesar de la incertidumbre, no se espera que los productores dejen de sembrar trigo; la superficie sembrada podría ajustarse levemente respecto al año pasado, pero no habrá una caída drástica. Sabemos que el productor va a sembrar trigo, que más allá de la coyuntura el trigo aporta muchísimo a lo que es el sistema productivo a nivel lote, en cuanto a cobertura, rotación y el control de malezas y es lo que están definiendo los productores en las próximas semanas.

-¿Cómo se enfrentará el desafío de sostener los altos rindes trigueros de la última campaña?

– Venimos de una campaña récord de trigo, la verdad que fue un campañon, lo que eleva las expectativas para este año. La vara está alta, pero las condiciones climáticas actuales son favorables y podrían permitir un buen desempeño de las variedades. El aumento de costos obliga a los productores a ser más eficientes y estratégicos, cómo elegir bien el lote, ajustar bien la tecnología y, sobre todo, ser muy eficientes en el manejo para lograr un mejor resultado productivo.

-¿Se podrán morigerar la merma en los niveles de proteína en los granos de trigo?

– Venimos de una campaña con altos rendimientos de trigo pero baja calidad y proteína, algo que suele suceder porque ambas variables se contraponen. Nuestro enfoque es el mejoramiento genético, aprovechando la escala y variabilidad de nuestro programa en GDM, para buscar variedades que combinen alto rendimiento y buena calidad. La solución a futuro es seguir invirtiendo y trabajando en mejoramiento genético para lograr ese equilibrio.

-¿Qué nuevas variedades de trigo y de soja presenta Neogen para la próxima campaña?

Nuestro objetivo en trigo es ofrecer un portfolio compacto y sencillo con cuatro variedades que cubren las necesidades nacionales del productor. Lanzamos la NEO 70 T25 para siembras tempranas y ciclos largos, con excelente performance y sanidad. Para ciclos intermedios, tenemos la NEO 51 T25 (lanzamiento anterior) y la nueva NEO 52 T26, que eleva el techo productivo. Recomendamos la 52 T26 para ambientes de máximo potencial. Para ciclos cortos, ofrecemos la 30 T23, muy completa y productiva. Así, mantenemos una oferta clara y contundente para el productor.

En soja tenemos una paleta de productos mucho más amplia por una cuestión de necesidades, biotecnologías y de grupos de madurez. Tenemos más de 10 variedades de todos los ciclos de madurez, desde el 3,5 hasta el 7.0, de todas las tecnologías disponibles a nivel nacional, como la RR, las Enlist y las Conkesta.

– Respecto de soja, ¿qué se sugiere para acortar las brechas de rindes con Brasil y Estados Unidos?.

-Claramente lo que inicia esa brecha entre los tres países es el reconocimiento de propiedad intelectual en soja, que comienza por las diferencias en legislación y cultura. En EE.UU. casi el 100% de las hectáreas reconoce propiedad intelectual; en Brasil, cerca del 80%; en Argentina, solo entre el 40 y 45%. Esto afecta las inversiones en biotecnología y genética, ya que las empresas invierten menos donde el reconocimiento es bajo. Aunque en Argentina hay avances recientes, aún estamos lejos de los niveles de EE.UU. y Brasil.

En los últimos años, en las últimas tres campañas, vemos que estamos creciendo principalmente a causa del nuevo sistema de reconocimiento intelectual, que es Sembrá Evolución, pero todavía nos mantenemos en unos porcentajes muy lejanos a los que buscamos o queremos como como industria, y lo que han alcanzado Estados Unidos y Brasil.

Esto redunda en la tecnificación del productor, en el manejo del productor, las inversiones a nivel de lote del productor, y en el acceso a nuevas tecnologías y genética dentro en el mercado de soja.

-¿Precisamente, cómo avanza la adopción de Sembrá Evolución por parte de los productores que compran semillas de Neogen?

-Neogen nació en 2022 junto con el sistema Sembrada Evolución, y todas nuestras variedades de trigo y soja se comercializan a través de este sistema. El productor cada vez más valora más el sistema como vía de acceso a nuevas biotecnologías y variedades, lo que se refleja en el crecimiento de hectáreas sembradas (de 150 mil a 5 millones en soja en cinco años), variedades (casi 200), y productores adheridos (26 mil en soja, 7 mil en trigo). El sistema se consolida, con un 35% de las hectáreas nacionales bajo este esquema, y aunque queda mucho por hacer, estamos muy satisfechos con los resultados.

-¿La eventual aceptación de UPOV 91 por parte del país mejoraría el ecosistema productivo?

-Sin dudas, la adhesión a UPOV 91 es un paso clave para aumentar el reconocimiento de la propiedad intelectual en la Argentina. Se trata de un estándar internacional ya probado, que aporta previsibilidad y reglas claras. Esto incentiva la competencia, ya que mejora las condiciones para recuperar la inversión necesaria para el desarrollo de nuevas variedades.

El mejoramiento genético requiere años de investigación, desarrollo y altos niveles de inversión. Si Argentina avanza hacia un marco de estas características, contará con una industria más atractiva para nuevos competidores. Esto tendrá un impacto directo en el nivel de inversión, el desarrollo de nuevas variedades y la llegada de nuevas biotecnologías.

En definitiva, mejoraría el ecosistema productivo, siendo el productor argentino el principal beneficiario de este cambio estructural, ya que dispondrá de más variedades, con mayor progreso genético, para sembrar año a año.

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