«El Eternauta es la novela que Borges no pudo escribir», dijo Martín Hadis en el espacio Clarín

El collage de fotos que circulaba en la enorme pantalla que protagoniza el espacio cultural de Clarín–Ñ en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, apenas se ingresa en el Pabellón Ocre, era en principio rara. A las fotos reconocibles del escritor Jorge Luis Borges se le sumaban las de un Héctor Germán Oesterheld joven, autor de El Eternauta. Los rostros juntos. Uno al lado del otro. Como amigos, se podría pensar. De eso, justamente, conversó el académico Martín Hadis: de la insospechada amistad entre el autor de El Aleph y el guionista e historietista argentino: «Hablé con personas que los conocían que confirmaron esa relación», dijo Hadis.

La presentación de Hadis dejó inaugurado el espacio de Clarín–Ñ con un tema apasionante: esa relación de camaradería desconocida entre dos popes de la cultura argentina y las huellas que sus respectivas obras guardan de esa amistad. «Elsa Oesterheld, la mujer de Héctor, contaba que se habían conocido y tratado», confirmó.

Ese descubrimiento, en el año 2013, sembró la curiosidad que llevaría a Hadis a tirar de un hilo que solo le depararía sorpresas: «Empecé a entrevistar a la gente que los había conocido a los dos», recordó.

La indagación no es una novedad para Martín Hadis. Doctor en Humanidades por la UPF-Barcelona, Master in Media Technology del Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.) Media Lab, Master in Applied Anthropology de la University of North Texas (U.N.T.), realizó estudios de posgrado en literaturas germánicas medievales y religiones comparadas en la Universidad de Harvard. Los grados y las instituciones del currículum de Hadis son apabullantes. Desde esa intersección de disciplinas y teorías, abordó una amistad insospechada.

Solo dos amigos

Otra cosa que contaba Elsa Oesterheld era que su marido no era un hombre de muchos amigos. «Solo tenía dos: el actor y cineasta Armando Bó y Jorge Luis Borges», la citó Hadis. Para el académico, lo más sorprendente de este hallazgo no fue solo la relación, sino la influencia mutua entre ambos intelectuales y el modo en que se pueden seguir las huellas de ese diálogo en las obras que legaron.

Hadis descubrió que Oesterheld no era sencillamente un hombre culto. Era mucho más que eso: «Era un erudito, un estudioso, si se quiere. De hecho, hizo cursos de doctorado en ciencias naturales en la Universidad de Buenos Aires. Y además era un intelectual autodidacta de una enorme sofisticación», señaló. No es difícil imaginar las coincidencias con Borges. Pero ¿cómo se conocieron?

Hadis, que tiene varios libros dedicados a Borges, reconstruyó que ambos se conocieron en la Sociedad de Ciencia Ficción, que sorprendió al autor de «Las ruinas circulares», quien reclamó ser invitado a ese cónclave en el que se debatía sobre el género. Su incorporación fue aceptada e incluso fue nombrado presidente del grupo, aunque el mandato no duró demasiado porque el colectivo se disolvió.

Se lo contó el crítico literario Alfredo Grassi: “Sí, claro que se conocían. ¿Y eran amigos? Sí, claro. ¿Y quién los presentó? Yo los presenté”, le dijo.

Sin embargo, el vínculo con Oesterheld pervivió. «Se sabe que compartían conversaciones y caminatas», narró Hadis, y recorrió los temas que probablemente los conectaran: «La ciencia ficción, de El Eternauta hablaron mucho y tal vez los libros que ambos habían leído en la juventud», enumeró.

Toda esta sorprendente investigación se puede leer en el libro de Hadis Borges y El Eternauta: el origen secreto de la gran odisea espacial argentina (Editorial Claridad), pero en el espacio cultural Clarín–Ñ, el autor reveló algunos secretos. Por ejemplo, que ambos tenían cierto parentesco, sin siquiera haberse enterado, ya que sus ancestros compartieron el pasado en San Nicolás de los Arroyos.

Otras revelaciones aparecen en el modo en que las obras de ambos se conectan. Por ejemplo, las vinculaciones entre El Eternauta y La Odisea. Hadis comparó además continuidades entre algunas escenas de la historieta situadas en Plaza Italia y el cuento «Las ruinas circulares» para dar un ejemplo concreto de esos lazos entre ambos. «Siempre digo que son adaptaciones, que hacían aliaciones. Y digo en el libro que El Eternauta es la novela que Borges no pudo escribir«, agregó Hadis.

La mitología, dijo, era otro territorio en común. Aparece en la obra de Borges, pero también en El Eternauta. El académico conectó la historieta de Oesterheld con otras historietas como la novela gráfica Maus y Persépolis, de Marjane Satrapi, sobre la infancia en Irán.

Y Buenos Aires, claro, como escenario de sus obras: «La ciudad está siempre en el borde de lo fantástico. Los dos buscan un anclaje entre Buenos Aires y lo eterno», explicó.

Cuando terminó de escribir el libro, Hadis había identificado tres cuentos de Borges que tomaban elementos de El Eternauta. Luego, descubrió uno más, y otro y otros. Ya son ocho y sigue buscando.

Mientras, tiene otros dos libros en elaboración. En uno, recorrerá el vínculo entre Borges y el escritor británico J. R. R. Tolkien, autor de la saga El señor de los anillos.

Y el otro revelará aspectos nunca antes abordados de la vida del escritor argentino. Habrá que esperar, pero mientras se puede recorrer esta historia, la de una amistad inesperada y la de dos hombres que siguen teniendo secretos que desvelar.

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