El esloveno Slavko Vinčić fue designado por la FIFA para ser el árbitro de la final del Mundial entre Argentina y España, pero hace un tiempo, más allá de sus muy buenos antecedentes deportivos, también fue protagonista de un escándalo policial que incluyó armas de fuego, cocaína y una red de prostitución.
En un mundo en que la queja muchas veces vale más que los argumentos, sea quien fuese designado para impartir justicia en el partido más importante del planeta estaba destinado a ser observado bajo la lupa, sin embargo la historia que rodea al juez balcánico es digna de una película de Hollywood.
Vinčić hace tiempo es considerado uno de los mejores árbitros de la UEFA. Tuvo a cargo la final de la Champions League 2024 entre Real Madrid y Borussia Dortmund y la semifinal de la Eurocopa del mismo año entre España y Francia. Además, estuvo en Qatar 2022, donde fue el árbitro de la derrota argentina frente a Arabia Saudita y en esta Copa del Mundo le tocó estar, entre otros partidos, en el Brasil – Marruecos de fase de grupos y la victoria de México ante Ecuador por dieciseisavos de final.
Para lograr todo aquello tuvo que dar vuelta una página policial que sobrevoló su carrera.
El episodio policial que sorteó Vinčić
El hecho, que hoy vuelve a estar en el centro de la escena internacional, ocurrió en mayo de 2020, en plena pandemia de COVID-19.
Vinčić se encontraba en una cabaña en Bosnia y Herzegovina, más específicamente en la ciudad de Bijeljina, cuando un enorme operativo de la policía local desbarató una fiesta privada.
El saldo del operativo dejó boquiabierto al mundo del fútbol: las autoridades detuvieron a 26 hombres y 9 mujeres e incautaron 14 paquetes de cocaína, 10 armas de fuego, tres chalecos antibalas y más de 10.000 euros en efectivo. Entre los demorados se encontraba Slavko Vinčić, que ya era árbitro internacional y, por ejemplo, había sido cuarto árbitro en la final de la Europa League 2017.
Las investigaciones de aquel momento vincularon la reunión con una red de prostitución y tráfico de estupefacientes, lo que impactó de lleno en las oficinas de la UEFA y de la FIFA, amenazando con destruir una carrera que venía en franco ascenso.
Ante el escándalo, Vinčić no tardó en alegar que su presencia en el lugar era una absoluta casualidad: “No tengo nada que ver con eso. Acepté una invitación para almorzar, que resultó ser mi mayor error. Me arrepiento de ello. Estaba sentado en una mesa con mi compañía, de repente vino la Policía y sucedió lo que sucedió”, declaró entonces el esloveno, notablemente afectado.
La Federación Eslovena de Fútbol cerró filas detrás de él. Catalogó el incidente como un «malentendido» y aseguró que su compatriota simplemente había estado «en el lugar equivocado en el momento inadecuado».
Después de la declaración pública, el árbitro terminó presentándose como testigo y finalmente se comprobó que no formaba parte de la organización criminal, por lo que fue liberado sin cargos.
El renacer tras la pesadilla
Aquella mancha en su expediente pareció quedar en el olvido gracias a su rigurosidad técnica dentro de la cancha.
Considerado el mejor árbitro de su país e internacional desde 2010, Vinčić reconstruyó su reputación dirigiendo partidos cada vez más importantes hasta el año 2024, cuando se consolidó como uno de los mejores árbitros del mundo al dirigir la final de la Champions League.
Curiosamente, el esloveno tiene antecedentes directos con ambos partícipes de la final, ya que su primer partido mundialista fue el debut de la Selección Argentina en Qatar, que fue victoria 2-1 para Arabia Saudita en un encuentro en el cual le anuló tres goles al equipo dirigido por Scaloni: uno a Lionel Messi y dos a Lautaro Martínez, todos por posición adelantada.
Por el lado de España,el recuerdo está lejos de ser amargo, ya que estuvo en la victoria 2-1 frente a Francia en la semifinal de la Eurocopa 2024, en la que La Roja, de la mano de Lamine Yamal y Dani Olmo, pudo dar vuelta el resultado tras el gol inicial de Randal Kolo Muani.
Otro antecedente de Vinčić fue en el Mundial de Clubes 2025, donde arbitró el 0 a 0 entre Monterrey y River y expulsó en el final del partido a Kevin Castaño.
De la turbulenta cabaña de Bijeljina al imponente escenario de Nueva Jersey, Slavko Vinčić transitó un camino de redención deportiva sin precedentes. Este domingo, bajo la mirada de miles de millones de espectadores y con la máxima presión sobre sus hombros, el esloveno intentará que su nombre sea recordado únicamente por sus decisiones reglamentarias y no por el fantasma de un hecho del pasado que, inevitablemente, volvió a ser mencionado antes de la gran final.











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