El aplazamiento de la sanción para el delantero de Estados Unidos Folarin Balogun generó la indignación del mundo futbolístico, más allá de que la FIFA se haya amparado en el artículo 27 del Código Disciplinario de la entidad, que le permite dejar en suspenso el cumplimiento de una sanción y colocar al futbolista en un período de prueba de un año. Pero también, por la intervención de Donald Trump, presidente norteamericano.
La sanción recordó el caso de Mané Garrincha en la Copa del Mundo de 1962 disputada en Chile. Brasil venció 4 a 2 al local, en una de las semifinales disputada en el Estadio Nacional de Santiago. Los goles de la Verdeamarela fueron anotados por Garrincha y Vavá.
Pero el encuentro quedó marcado por un dato importante: a los 80 minutos fue expulsado en Chile el futbolista Honorino Landa, quien no pudo jugar el partido por el tercer puesto. Sin embargo, tres minutos más tarde, Garrincha también vio la tarjeta roja, pero el recordado wing que usaba la camiseta 7 sí pudo disputar la final, en la que Brasil de consagró campeón tras vencer a Checoslovaquia.
¿Por qué pudo jugar Garrincha? Hubo muchos pedidos, no sólo de los dirigentes y políticos brasileños, también de los chilenos, de los peruanos y del propio delegado de la FIFA. Hubo un pedido unánime: el mejor jugador de la Copa no se podía perder la final. Es interesante cómo anunciaron los propios medios brasileños la decisión de cambiar la fecha de suspensión por apenas una advertencia.
António Lins fue el enviado especial del Diario Carioca de Rio de Janeiro. En la tapa del periódico del 16 de junio, explica: «Defendido por Luiz Murgel, Garrincha fue sancionado con una advertencia por no tener antecedentes. El Perú, a través de su gobierno, pidió a la FIFA que no suspendiera al mejor jugador de la VII Copa del Mundo. Todo eso, sumado al pedido del primer ministro brasileño Tancredo Neves y a la falta de acusación del «juez de línea» Esteban Marino, influyó en el fallo. Garrincha juega el domingo, en la mismísima final contra Checoslovaquia».
El partido semifinal con Chile se disputó el 14 de junio. En los vestuarios, Garrincha acusó a Eladio Rojas como culpable de su expulsión. Desde ese mismo instante, se especuló con la ausencia de la gran figura del Mundial. Pero enseguida, los dirigentes brasileños empezaron las negociaciones. Desde las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol enviaron un fax con el legajo intachable de Garrincha.
Además, se aseguró con el tiempo que el presidente Tancredo Neves habló con Stanley Rous, entonces mandamás de la FIFA, para garantizar la presencia de Garrincha en la final. El enviado del Diario Carioca escribió sobre la intervención del primer ministro brasileño. También aseguró la intervención del gobierno de Perú y otras crónicas agregaron el el presidente de Chile, Jorge Alessandri, pidió por el indulto del crack.
En la extensión de la nota publicada en la página 9 en el Diario Carioca, Lins agregó: “Garrincha fue advertido por la FIFA, reunida ayer por la mañana con carácter extraordinario, por unanimidad; no ocurriendo lo mismo con el chileno Landa, quien quedó marginado del partido del sábado, cuando Chile disputará el tercer puesto. Una gran alegría se apoderó de la delegación brasileña, ya que todos estaban disconformes con la posible suspensión del crack”.
Más adelante, explicó los factores que ayudaron a la advertencia: “Luiz Murgel defendió al jugador utilizando como una de sus principales armas un telegrama «Western» que el Dr. Evaristo Morais Filho envió la noche del partido, demostrando que el crack brasileño nunca sufrió sanción alguna por parte del Tribunal de Justicia Deportiva, no habiendo sido suspendido de ningún partido en ninguna oportunidad”. Luiz Murgel era uno de los delegados brasileños en Chile y Evaristo Morais un reconocido abogado laboralista brasileño.
Por último, la crónica del periodista brasileño cuenta que Garrincha tuvo a favor que «las autoridades del partido, el peruano Yamasaki y los jueces de línea Ventre y Mariño, no presentaron cargos contra el brasileño, lo que facilitó la pena mínima para Garrincha. La palabra agresión constó, sin embargo, en el expediente de Landa, quien le dio un puñetazo en la cara a Zito, lo que motivó su suspensión».
Por otra parte, el delegado de la FIFA, presidente en el partido, se esmeró en declarar a favor del jugador brasileño, diciendo que «la suspensión del crack no debería ocurrir, ya que su expulsión del encuentro ya era un castigo más que suficiente».
El caso de Garrincha fue el último en una Copa del Mundo hasta esta excepción con Balogun. Y según una recopilación del colega Silvio Maverino, antes hubo otros cuatro casos de jugadores expulsados que jugaron al partido siguiente: Plácido Galindo de Perú en 1930, Jozsef Bozsik de Hungría en 1954, Vladimir Popovic de Yugoslavia en 1962 y Angel Rubén Cabrera de Uruguay, también en 1962.












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