El aceite de soja lidera la semana y la geopolítica vuelve a marcar el pulso

La semana dejó movimientos importantes en los mercados agrícolas internacionales, con subas destacadas para el aceite de soja, el trigo y el maíz en CME/CBOT, mientras que la harina de soja cerró con pérdidas y el poroto mostró apenas una leve baja. El principal protagonista fue el aceite de soja, que avanzó más de 5%, acompañado también por el aceite de palma en Malasia, que sumó entre 2,9% y 3,7%. A esto se agregó una fuerte recuperación del petróleo, que subió más de 12% en Nueva York, aportando sostén adicional al complejo oleaginoso y reforzando el interés sobre los biocombustibles.es

En trigo, la atención se concentró en el deterioro de los cultivos estadounidenses. El USDA informó que la condición Buena + Excelente del trigo de invierno cayó 4 puntos en la semana y quedó 15 puntos por debajo de la campaña pasada, encendiendo señales de alerta sobre el potencial productivo. En Europa también hubo leves recortes, especialmente en trigo blando francés y cebada de primavera, aunque todavía con mejores niveles que el año anterior. A esto se suma que India amplió en 2,5 millones de toneladas su cuota de exportación de trigo, mientras el International Grains Council redujo sus previsiones globales de producción de trigo y maíz para la campaña 2026/27.

En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ajustó el escenario de soja con una baja de 400 mil hectáreas en el área proyectada para la campaña 2025/26, llevándola a 17,2 millones de hectáreas. Sin embargo, elevó la previsión de producción a 48,6 millones de toneladas gracias a mejores rindes. El maíz mantiene una expectativa de 61 millones de toneladas, mientras que el trigo cerró una campaña récord de 27,8 millones. A pesar de eso, la Bolsa de Rosario advierte que la intención de siembra de trigo 26/27 podría caer hasta 17% en la región núcleo por el fuerte deterioro en la relación entre insumos y producto, especialmente por el encarecimiento de la urea.

El clima sigue siendo otro factor central para el mercado. En Estados Unidos se esperan lluvias generalizadas sobre el cinturón maicero y sojero, lo que podría frenar momentáneamente el avance de la siembra, aunque mejora la humedad en zonas que venían secas. En Argentina, los pronósticos muestran lluvias moderadas y sin excesos, mientras que Brasil presenta abundantes precipitaciones en el sur, pero condiciones más secas en el centro productivo.

La geopolítica volvió a tener un peso decisivo sobre los precios. Estados Unidos e Irán retomarán conversaciones este fin de semana luego de varios episodios de tensión con bloqueos navales, ataques a buques y una tregua frágil en Medio Oriente. Donald Trump confirmó la extensión indefinida del alto el fuego con Irán, mientras Israel y Líbano también avanzan en nuevas negociaciones de paz. Este escenario sostuvo la fortaleza del petróleo, impulsó al aceite de soja y mantuvo elevada la volatilidad global. El mercado entra así en una etapa donde los fundamentos agrícolas y la geopolítica internacional se combinan cada vez más en la formación de precios.

Trigo con respaldo global: China compra más, Australia preocupa y la energía sostiene los precios

El mercado internacional de trigo comienza a encontrar nuevos factores de sostén en medio de un escenario global cargado de incertidumbre. China volvió a mostrar una demanda importadora mucho más activa durante marzo, con compras que alcanzaron las 460.000 toneladas, un volumen ampliamente superior al registrado en el mismo mes del año pasado. En el acumulado anual, las importaciones ya suman 1,71 millones de toneladas, reflejando una recuperación significativa en la necesidad de abastecimiento externo.

La mayor demanda china responde principalmente a problemas de calidad y pérdidas productivas provocadas por condiciones climáticas adversas. Las inundaciones vinculadas al fenómeno de El Niño están afectando nuevamente los cultivos de trigo en distintas regiones productoras del país, generando una situación similar a la observada el año pasado. Aunque parte del mercado esperaba una mayor presencia de China en las compras de maíz estadounidense, hasta ahora el gigante asiático ha concentrado sus adquisiciones en trigo y en maíz originado en Sudamérica y Ucrania.

Este cambio en el patrón de demanda aporta firmeza adicional al mercado internacional del cereal. A esto se suma la preocupación por Australia, donde los productores ya anticipan una posible reducción del área sembrada debido a condiciones de sequía persistente. La combinación de menores perspectivas productivas en Asia y Oceanía fortalece el piso de precios y reduce el margen para nuevas caídas en las cotizaciones internacionales.

En paralelo, el mercado energético sigue agregando presión sobre los costos globales. La extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no logró disipar del todo la tensión en Medio Oriente. Aunque existe una tregua formal, el flujo de productos energéticos desde la región continúa limitado y el mercado sigue observando con preocupación la falta de normalización en las exportaciones.

Mientras no se restablezca un flujo constante de petróleo y derivados desde esa zona estratégica, los precios energéticos seguirán firmes, especialmente en el inicio de la temporada de mayor consumo en el hemisferio norte. Esto no solo sostiene una prima de riesgo sobre los mercados financieros, sino que también impacta directamente sobre los costos de producción agrícola, la logística y la competitividad internacional de los granos.

De esta manera, entre la mayor demanda china de trigo, las señales de menor producción en Australia y la persistencia de la tensión energética global, el cereal encuentra nuevos fundamentos de soporte. En un contexto donde la volatilidad sigue dominando las decisiones comerciales, el trigo vuelve a posicionarse como uno de los mercados más sensibles y estratégicos dentro del escenario agrícola internacional.

La narrativa domina más que los fundamentos

El mercado agrícola atraviesa una etapa donde las expectativas pesan más que los datos concretos. En soja, la atención sigue centrada en China y en la superficie de siembra de Estados Unidos, mientras factores bajistas como la fuerte competitividad de Brasil y la menor demanda por soja estadounidense quedan en segundo plano del mercado en Chicago. Aunque los fundamentos muestran abundante oferta, los precios se sostienen porque el mercado sigue apostando a la posibilidad de nuevas compras chinas a EE.UU. que no suceden y da la impresión de que no van a suceder como espera el mercado.

En aceite de soja sucede algo similar. La narrativa sobre una posible escasez impulsada por la demanda de biodiésel y los créditos renovables en EE.UU. mantiene firmes los precios, aunque los inventarios proyectados no muestran una verdadera falta de oferta. El mercado opera bajo la percepción de que el producto puede escasear, y esa expectativa termina teniendo más fuerza que los propios balances de oferta y demanda.

En trigo, la preocupación inicial por problemas productivos en Kansas sostuvo las cotizaciones, pero ahora el foco empieza a cambiar hacia la debilidad de la demanda. Con lluvias que mejoraron las condiciones de los cultivos y exportaciones lentas por falta de competitividad, el mercado podría enfrentar una corrección. Así, entre rumores, compras chinas y reacciones automáticas de los fondos, la clave hoy no está solo en los fundamentos, sino en entender qué historia domina al mercado.

Hacia la próxima semana, el foco seguirá puesto en la geopolítica, el avance de la siembra en EE.UU., la evolución de la demanda china y cualquier señal sobre el comercio internacional, en un mercado donde cada titular puede cambiar rápidamente la dirección de los precios.

El próximo gran evento será el informe WASDE del USDA del 11 de junio, que traerá las primeras proyecciones oficiales de nueva campaña para Estados Unidos y para el resto del mundo. Hasta entonces, el mercado seguirá mirando principalmente dos variables: el clima y la geopolítica.

La narrativa del mercado de soja está cambiando rápidamente. Durante semanas, el foco estuvo puesto en China y en la superficie sembrada de EE.UU., pero ahora el mercado empieza a asumir una realidad distinta: China está comprando menos soja estadounidense y más volumen desde Sudamérica.

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