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cuánto ofrece por la figura de San Lorenzo y qué pasa con Sebastián Villa

Rodolfo Arruabarrena trabaja en silencio con su cuerpo técnico, mientras Juan Román Riquelme busca cerrar los refuerzos para potenciar a un Boca que tendrá tres desafíos en este segundo semestre: la Copa Argentina, el Torneo Clausura y la Sudamericana, nada menos.

Y en ese sentido, las prioridades son dos colombianos. Tal cual informó Clarín, el principal objetivo es repatriar a Sebastián Villa y ya se establecieron negociaciones con Independiente Rivadavia. No obstante, este fin de semana hubo un sondeo por otro jugador nacido en la tierra del café. De Johan Romaña se trata, zaguero de San Lorenzo que, según creen en el entorno del presidente, “está hecho a la medida de Boca”.

Romaña es un pilar azulgrana. Llegó hace tres temporadas al Bajo Flores y se corporizó en un referente. El zaguero central de 27 años, que jugó 104 partidos en el Ciclón y marcó dos goles, es uno de los favoritos de Román y cuenta con el okey del Vasco. Por eso desde Boca se comunicaron con la dirigencia que encabeza Marcelo Culotta, flamante presidente de San Lorenzo.

La oferta que hay sobre la mesa está lejos de conmover a Culotta, muy a pesar de que recibió un club cargado de deudas e inhibiciones. Boca se estiraría a 2.500.000 dólares limpios en una operación que -impuestos incluidos- superará los 3.100.000. El problema es que el monto apenas supera el 50% de la cláusula de rescisión del colombiano, fijada en 5 millones.

Los dirigentes de San Lorenzo están divididos. Por un lado, entienden que es mejor recibir el dinero teniendo en cuenta que el contrato de Romaña expira el 31 de diciembre. Por el otro, los recién llegados tendrían que pagar el costo político de venderle un jugador a Boca. Ya le pasó a Marcelo Moretti, que se desprendió de Malcom Braida y Agustín Martegani. El caso del colombiano es más polémico porque es un puntal defensivo.

Romaña está de vacaciones, pero ya le advirtió a su representante que tiene expectativas altas. Lo seduce jugar en Boca. Y difícilmente Riquelme se estire a conciencia de que a fin de año podría tener al futbolista en libertad de acción.

Como en el caso de Villa, San Lorenzo tampoco quiere jugadores de descarte. Boca tiene en la vidriera a Lucas Janson, Williams Alarcón y el propio Martegani. Arruabarrena quiere recuperar a Kevin Zenón. Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, adelantó que quiere entre 8 y 9 millones por el delantero y no está interesado en incluir futbolistas en la operación. Culotta iría por el mismo camino.

Boca hace ruido en el mercado de pases. A fin de cuentas, Riquelme tiene claro que su futuro electoral depende del fútbol, casi exclusivamente, y en tres años al frente de la presidencia no logró un solo título. Por eso no parece casual la contratación de Rodolfo Arruabarrena, su ex compañero tanto en el xeneize como en Villarreal.

El Vasco es visto con buenos ojos por la oposición, por lo que nadie hará reclamos. Sin ir más lejos, la semana pasada, lo pidió públicamente Mauricio Macri, cuyo delfín para competir en las urnas será Francisco Quintana, secretario de Justicia de CABA. Y por estas horas, se sumó Horacio Paolini. “Es una gran persona, lo conozco bien y ojalá le vaya bien porque Boca está por encima de todo”, dijo el ex vicepresidente, que teje una alianza con Mario Pergolini.

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