Su caso salió publicado este miércoles en una revista de divulgación científica y sorprendió a propios y extraños: Ace, un nuevo sistema robótico desarrollado por Sony y basado en inteligencia artificial para disputar partidos de ping-pong, ya le gana a jugadores profesionales. Pero, ¿cómo es por dentro?
Se trata de un robot con nueve cámaras y control de mirada del oponente que es capaz de responder en microsegundos una jugada sin salirse del reglamento oficial de ese deporte, según consignó la revista británica Nature en su publicación de este miércoles.
Nature sacó al robot Ace como protagonista de la tapa. Y los especialistas coinciden que los avances en el terreno de la inteligencia artificial (IA) ya superaron el estadio de procesamiento de datos y se proyectaron hacia la ejecución de movimientos complejos, y con una precisión encomiable lograda en cuestión de microsegundos.
Ace es una creación de Sony, la empresa tecnológica japonesa, quien anunció el lanzamiento explicando que es un sistema robótico para disputar partidos de ping-pong contra tenistas de mesa profesionales.
Y sus creadores exponen del porqué Ace se dedica al tenis de mesa. «Este deporte exige una precisión extrema: la pelota se mueve a velocidades lineales superiores a 20 m/s y con una rotación que supera las 160 revoluciones por segundo. El efecto se utiliza para dificultar la devolución de los golpes o para obtener una ventaja táctica», explicaron.
«Para responder, los jugadores expertos deben dominar una serie de habilidades que les permitan seguir, reaccionar y generar golpes de alta velocidad y gran efecto«, señalan sobre el desarrollo del novedoso robot.
«Mediante un novedoso algoritmo de control basado en el aprendizaje por refuerzo, Ace puede adaptarse a la impredecible dinámica física de un intercambio de golpes en vivo, actualizando continuamente su trayectoria y estrategia en función del vuelo y el efecto observados de la pelota», describen.
Ace consta de un sistema de percepción de alta velocidad que utiliza una red de nueve cámaras con sensores de imagen y control de la mirada, un sistema de control basado en IA, así como un brazo robótico de alta velocidad con ocho articulaciones para una interacción física ágil.
Inicialmente, fue probado en partidos de la liga profesional japonesa siguiendo las reglas del ping-pong, pero en poco tiempo adquirió una rapidez de aprendizaje que ahora le hace partidos a los jugadores de elite.
Entre sus rivales descriptos en el artículo, se encuentran cinco jugadores de elite (cada uno con más de 10 años de experiencia y una media de 20 horas de entrenamiento semanal) y dos profesionales (Minami Ando y Kakeru Sone).
El robot se impuso en tres de los cinco partidos contra los jugadores de elite, y perdió los dos enfrentamientos contra profesionales, aunque consiguió arrebatarle un set a uno de ellos.
«Logra un seguimiento de la pelota sin precedentes gracias a un sistema de visión híbrido que utiliza un total de 12 sensores de alta velocidad. El sistema consta de tres sensores de visión que capturan el movimiento con una precisión inferior al milisegundo al registrar únicamente cambios de brillo a nivel de pixel. Esto le permite a Ace seguir la pelota de 40 mm y medir giros que superan las 9.000 revoluciones por minuto y puede localizar la pelota en el espacio tridimensional (3D) a 200 Hz con un error de 3,0 milímetros», amplía Sony sobre su desarrollo robótico.
Nature aseguró además que Ace es capaz no sólo de pelotear con los jugadores y responder con golpes con efectos, sino que también puede sacar e iniciar puntos de manera competitiva.
Al respecto, la empresa creadora dice: «En cada golpe, prueba una habilidad diferente, que luego se transmite a la política de control para su ejecución. No se sistematiza. De esta manera, se garantiza la variedad en el juego y se mantiene a los oponentes humanos en vilo sobre cuál será el próximo movimiento del robot».
«Es muy significativo que deportistas puedan aprender nuevas habilidades simplemente jugando contra Ace y observándolo, lo que indica que los sistemas robóticos controlados por IA podrían constituir un ámbito para el desarrollo humano más allá del tenis de mesa», señalan Carlos Ribeiro y Esther Colombini, investigadores brasileños, en una reacción al estudio recogida en Nature.
Con mejoras, «el robot logró aún mayores velocidades de golpes, una colocación más agresiva cerca del borde de la mesa e intercambios de golpes más rápidos, lo que refleja una mejora continua del rendimiento en condiciones competitivas», detallan.
Ribeiro y Colombini coinciden: «Ace es un hito importante, que muestra el potencial de la próxima generación de robots competitivos de altas capacidades que interactúan con entornos físicos».








Dejar un comentario