Pocas opiniones tienen tanto peso en el mundo de la guitarra como la de Mark Knopfler. Fundador de Dire Straits, dueño de un estilo inconfundible y responsable de clásicos como Sultans of Swing y Brothers in Arms, el músico escocés es considerado desde hace décadas uno de los mejores guitarristas de la historia del rock.
Sin embargo, hubo un momento en el que él mismo sintió que todo lo que sabía sobre el instrumento quedaba en un segundo plano. Ocurrió después de asistir a un concierto de Paco de Lucía, el revolucionario guitarrista flamenco que llevó ese género a los escenarios más importantes del planeta.
La reacción de Knopfler fue tan espontánea como contundente. «Al verlo he entendido que no sé tocar la guitarra«, confesó tras presenciar una actuación del músico español. La frase, reproducida durante años en distintos homenajes, terminó convirtiéndose en una de las definiciones más elocuentes sobre el talento de Paco de Lucía.
Con esas palabras, el líder de Dire Straits no buscó exagerar ni restarse mérito. Muy por el contrario, expresó la sensación que le produjo contemplar el dominio técnico, la musicalidad y la expresividad de un artista que cambió para siempre la historia de la guitarra flamenca.
La declaración cobró todavía más fuerza tras la muerte de Paco de Lucía, el 25 de febrero de 2014, a los 66 años, víctima de un infarto mientras jugaba al fútbol con uno de sus hijos en Playa del Carmen, México. Desde entonces, el testimonio de Knopfler es uno de los más citados para explicar la dimensión artística del músico andaluz.
Nacido en Glasgow en 1949, Mark Knopfler fundó Dire Straits en 1977 y alcanzó el éxito internacional casi de inmediato con Sultans of Swing, una canción que hoy integra cualquier lista de los grandes clásicos del rock.
Su manera de tocar marcó una época. A diferencia de la mayoría de los guitarristas de rock, desarrolló un estilo basado en el fingerstyle, utilizando los dedos en lugar de una púa. Esa técnica, sumada a una combinación de blues, folk, country y rock, dio origen a un sonido imposible de confundir.
En 1985, Dire Straits alcanzó la cima con Brothers in Arms, uno de los discos más vendidos de todos los tiempos y uno de los primeros álbumes en superar el millón de copias comercializadas en formato CD.
Tras la disolución del grupo en 1995, Knopfler desarrolló una exitosa carrera solista y en 2018 ingresó al Rock and Roll Hall of Fame junto al resto de los integrantes de Dire Straits.
Si las palabras de Knopfler siguen resonando más de una década después es porque describen el impacto que Paco de Lucía provocaba incluso entre los guitarristas más prestigiosos del mundo.
Nacido en Algeciras en 1947, el artista transformó el flamenco moderno gracias a una técnica extraordinaria y una permanente búsqueda musical. Su histórica colaboración con Camarón de la Isla cambió para siempre el género y, en 1973, Fuente y Caudal lo proyectó internacionalmente gracias al éxito de Entre dos aguas.
Años más tarde volvió a romper fronteras con Friday Night in San Francisco, el célebre álbum en vivo grabado junto a John McLaughlin y Al Di Meola, considerado una obra de referencia para generaciones de guitarristas.
También fue quien incorporó el cajón peruano al flamenco, modificando definitivamente la sonoridad del género. Su influencia alcanzó a músicos de todos los estilos. Keith Richards, por ejemplo, llegó a situarlo entre los pocos guitarristas que merecían el calificativo de leyenda.
Por eso, la frase de Mark Knopfler trascendió como mucho más que un elogio. Que un músico considerado por millones como uno de los mejores guitarristas del rock admitiera «Al verlo he entendido que no sé tocar la guitarra» terminó convirtiéndose en uno de los mayores reconocimientos que recibió Paco de Lucía. Más que una muestra de humildad, fue la confirmación de que su talento trascendía cualquier género musical.














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