A tan solo 45 minutos de San Francisco, y durante solo 10 noches al año, puedes unirte a una excursión nocturna gratuita a través de uno de los últimos bosques de secuoyas milenarias protegidas de la bahía

A menos de una hora de San Francisco existe un bosque que durante el día recibe visitantes de todo el mundo, pero que por la noche ofrece una experiencia completamente distinta.

Se trata de Muir Woods National Monument, uno de los espacios protegidos más emblemáticos del área de la bahía, famoso por sus secuoyas costeras milenarias y por la atmósfera casi intacta que conserva pese a su cercanía con la ciudad.

Lo singular es que, solo en contadas ocasiones del año, ese paisaje puede recorrerse de noche en una visita guiada por personal del parque.

La propuesta, conocida como Muir Woods Night Tour, tiene una frecuencia muy limitada. El calendario oficial del National Park Service indica que el recorrido nocturno se realiza el último viernes de cada mes entre enero y octubre, lo que suma 10 fechas al año.

Secret San Francisco destaca ese detalle: la excursión solo está disponible durante esas pocas noches, lo que la vuelve especialmente codiciada para quienes buscan una experiencia diferente en uno de los últimos grandes bosques protegidos de secuoyas de la bahía.

La actividad consiste en una caminata guiada de unos 2 kilómetros ida y vuelta que recorre los senderos Redwood Creek y Hillside.

Según la ficha oficial del evento, se trata de un paseo de aproximadamente dos horas, con un tramo principal plano y accesible, y una sección de sendero algo más estrecha y elevada. El interés no está puesto en una gran exigencia física, sino en observar cómo cambia el bosque cuando cae la luz: los sonidos se vuelven más nítidos, el movimiento de la fauna resulta más perceptible y la dimensión del paisaje se vuelve mucho más sensorial.

La experiencia también tiene un componente educativo. Los guardaparques orientan la atención hacia la vida nocturna del lugar, incluidos animales como murciélagos y búhos, y explican cómo se comporta este ecosistema cuando desaparecen las multitudes del horario habitual.

Para quienes conocen Muir Woods solo en horario diurno, la diferencia puede ser notable: un bosque silencioso, húmedo y oscuro donde cada crujido adquiere otro peso.

Aunque suele describirse como una excursión gratuita, hay matices importantes. El evento no tiene costo propio y la inscripción es gratuita, pero el National Park Service aclara que los visitantes deben pagar la entrada general al parque o presentar un pase válido, además de hacer reserva de estacionamiento si llegan con antelación suficiente.

También se trata de una actividad de cupo muy limitado: en la edición de 2025 el tope era de 30 participantes y la inscripción abría dos semanas antes. El calendario de 2026 advierte además que la capacidad sigue siendo reducida y que la reserva es obligatoria.

Parte del atractivo está justamente ahí. No es una excursión masiva ni una experiencia disponible todos los días. Es un acceso muy puntual a una versión distinta del parque, una que pocas personas llegan a ver.

En un sitio tan visitado como Muir Woods, esa rareza pesa mucho: permite sentir por un rato que el bosque recupera su escala original y que las secuoyas vuelven a dominar el ambiente casi sin interferencias.

Para quienes estén en San Francisco o planeen una escapada breve, la propuesta mezcla cercanía, baja exigencia física y un marco natural extraordinario. Pero sobre todo, ofrece algo que no siempre se consigue en destinos famosos: la posibilidad de entrar cuando casi todos ya se fueron. Y en un bosque de árboles milenarios, esa diferencia puede cambiarlo todo.

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