El acuerdo de Karina Milei y los gobernadores y el plan macrista para seguir en la Ciudad en 2027

El clima electoral se anticipó, producto de la necesidad del Gobierno de recuperar la agenda perdida con el Adornigate y con la delicada situación de la microeconomía o la tríada de inflación, caída del poder adquisitivo y aumento del desempleo, y de la ventana de vulnerabilidad libertaria que percibe la oposición en medio de una batalla judicial propia de aquéllos momentos en los que dos de los tres poderes del Estado -en esta caso el Ejecutivo y el Judicial- discuten por poder, valga la redundancia.

El envío del proyecto de reforma electoral, a un año y medio de la elección presidencial del 2027, también desnuda la intención de la Casa Rosada de asegurarse acuerdos con suficiente antelación con los gobernadores aliados, no sólo porque requerirá del voto de sus diputados y senadores para distintos proyectos, sino porque es fundamental para Javier Milei dar claras señales de gobernabilidad para solidificar su proyecto reeleccionista. Es lo que ha deslizado en ocasiones en privado -más allá del enojo y agravios gubernamentales- el ministro de Economía, Luis Caputo.

En el subsuelo de la realidad de millones de argentinos que se sumergen en la pesada cotidianeidad, se desarrolla un ambiente de negociaciones y elucubraciones propias de la política, con disímiles escenarios a la espera del paso del Mundial de fútbol que siempre paraliza a la Argentina, de las elecciones legislativas de Estados Unidos que decidirán la suerte de Donald Trump y de su padrinazgo político sobre Milei, y del resultado de los vaticinios del Presidente y de Caputo acerca de que los próximos meses los sectores más postergados registrarán una mejora de su economía, incluso superior a la de los últimos 20 años.

“Todos los indicadores dan hacia arriba, vamos a estar mucho mejor, no hay nada que señale lo contrario”, repiten el mantra libertario desde el karinismo.

No hay nadie que no vaticine un desdoblamiento generalizado de las elecciones provinciales, con un cronograma que arrancaría en marzo. Karina Milei, con el asesoramiento de los Menem, está al tanto de esta dinámica, porque es la manera que tienen los mandatarios de asegurarse un triunfo en sus pagos. Tampoco el Gobierno tiene las herramientas para revertir ese rumbo ni pasa por un momento holgado para exigirles que unifiquen los comicios con los nacionales: necesita sus votos en el Congreso, la caída de la recaudación nacional se traduce en menos fondos de coparticipación para cada distrito y situaciones como la crisis de atención en el PAMI o el estado de las rutas hace que las provincias deban hacerse cargo de la asistencia y la infraestructura de las que antes se ocupaba la Nación.

Por eso no llama la atención que desde la Casa Rosada le hayan planteado a algunos gobernadores el siguiente pacto: La Libertad Avanza no buscará arrebatarles la provincia; sí jugará con algún candidato testimonial pero sin mandarle desde Buenos Aires toda la ayuda en materia de fondos o bien el apoyo territorial con visitas de Milei, como para que no sea una real amenaza para el gobernador de turno. Les piden a cambio, que no se enrolen en ningún proyecto presidencial de otro candidato.

Sobre todo en momentos en que comienza a asomar algunas actitudes tendientes a empezar a bosquejar una alternativa electoral a Milei y a Axel Kicillof. Como el llamativo encuentro entre Paolo Rocca y Mauricio Macri, en el que hablaron de una posible candidatura del expresidente. No sería la única charla sobre el 2027 que habría tenido el empresario, también se habría reunido con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Sondeos.

Esas negociaciones se darán de manera “artesanal”, como prefiere calificar un referente político libertario; provincia por provincia. Está claro que no son lo mismo las conversaciones con Tucumán, Catamarca, Salta o Jujuy, que la estrategia a diseñar en la provincia de Buenos Aires o en la Ciudad.

En el distrito porteño hay inquietud por lo incierto del escenario, que impacta directamente en el único capital político que permite hoy que el PRO de Mauricio Macri sobreviva: la jefatura de gobierno.

En Uspallata aseguran que Jorge Macri no descarta ningún acuerdo, ni con Karina Milei y los libertarios, pero tampoco para reflotar Juntos por el Cambio en un armado con el radicalismo y la Coalición Cívica. En ambos casos, podría definirse con una gran PASO. Pero el candidato del PRO, aseguran, va a ser Jorge Macri, que no tiene en sus planes ser segundo de nadie sino que se prestaría a dirimir fuerzas en una interna. Aseguran que lo avala que los números de gestión van mejorando sostenidamente desde hace varios meses, ubicándolo -juran- en una mejor situación que sus competidores.

Detrás de escena hay actores políticos gravitantes como Daniel “el Tano» Angelici, operador todoterreno afín a Mauricio Macri pero que tiene juego propio y maneja varios de los hilos de la justicia porteña y más aún del radicalismo porteño, que viene abriendo distintos escenarios, según relatan quienes lo frecuentan. La multiplicidad de sus interlocutores lo ha llevado a dialogar con el asesor Santiago Caputo pero también, sobre todo últimamente, con Karina Milei, a quien dicen que llegó a través de Darío Waserman, el presidente del Banco Nación y esposo de Pilar Ramírez, delegada de la hermana del Presidente en la Ciudad.

Esos contactos podrían haber derivado en un acuerdo de palabra entre LLA y el PRO para compartir una fórmula porteña, en ese orden, donde el partido amarillo pondría al vice -detrás de Patricia Bullrich o de quien designen los Milei- si es que de aquí a fin de año se dificulta la reelección de Jorge Macri. Pero es sólo un plan, posiblemente el Plan B. Por ahora el Plan A sería recrear Juntos por el Cambio con la UCR adentro, obviamente su principal objetivo, pero bajo la premisa de una gran interna de la que además del alcalde porteño y las otras fuerzas también compita Horacio Rodríguez Larreta. Ya hubo sondeos.

El larretismo cree que Jorge Macri está más cerca de un acuerdo con los Milei que de recrear Cambiemos, y por ahora sigue una construcción bastante ambiciosa: para meterse en un balotaje con el principal candidato libertario, del macrismo o de una alianza entre ambos, debería obtener más de 20 puntos, que es el núcleo duro histórico del peronismo, que en ocasiones ha llegado al 25%. “Hay quienes dicen que Larreta es el mejor candidato para el balotaje pero el peor para llegar al balotaje”, ironiza un macrista. En la Ciudad hay que sacar el 50% para ganar en primera vuelta.

Para semejante empresa, Larreta pretende llegar a diciembre con una intención de voto de 15 puntos. Nadie lo dirá públicamente en el entorno del ex Jefe de gobierno porteño, pero la única manera de atravesar el muro que lo separa de una eventual segunda vuelta es convertirse y ser percibido como “el candidato útil” de la oposición, un candidato de centro que también sea apoyado por el peronismo, como fue en elecciones anteriores el radical Martín Lousteau. ¿Cómo conseguiría Larreta ser también candidato del peronismo sin decir que también quiere ser el candidato del peronismo en la Ciudad?

El gran show

El recinto de la Cámara de Diputados se prepara este miércoles para una sesión que será recordada, seguramente, no por haber cambiado la vida de la ciudadanía ni haber cambiado el rumbo de la Argentina, sino por «los carpetazos» que volarán en el primer informe de Manuel Adorni como Jefe de Gabinete.

Investigado por la justicia por los presuntos delitos de dádivas y enriquecimiento ilícito, con una imagen que ha caído hasta dejarlo prácticamente sin chances de ser candidato a jefe de gobierno porteño en 2027, como se descartaba unos meses atrás, Adorni buscará pasar a la ofensiva ante los diputados de la oposición. ¿Cómo? En principio, revelando la situación patrimonial de algunos legisladores -se habla del socialista Esteban Paulón, uno de sus denunciantes- y también algunos kirchneristas.

La bancada oficialista está citada para las 9 de la mañana, y la sesión duraría unas tres horas. Los palcos estarán llenos de funcionarios y militantes libertarios, lo que rememora a los tiempos en que La Cámpora copaba esos lugares para apoyar a Cristina Kirchner y vilipendiar a la oposición. En la primera hora, Adorni se dedicaría a responder las preguntas que le enviaron, y luego haría una defensa de la gestión y atacaría a sus detractores buscando establecer que en sus patrimonios también hay zonas grises. Y es factible que intente terminar antes de tiempo su exposición, para dejar sin espacio a los kirchneristas y a la izquierda. No se prevé, en cambio, que explique o aclare su situación patrimonial; cuáles son sus bienes, cómo los compró y de dónde sacó efectivo en dólares para sus gastos, que es lo que parte de la sociedad le endilga: como los anteriores gobiernos, el poco apego a la rendición de cuentas.

Lo extraño de la situación lo marcará la presencia del presidente Javier Milei en la sesión, y de la secretaria General de la Presidencia. Suena raro que un Presidente y la funcionaria del Gobierno con más poder detrás de él, tengan que salir a respaldar a su Jefe de Gabinete de la causa judicial y las sospechas generalizadas, cuando en realidad el objetivo es inverso, que quien ocupe ese alto cargo sea un fusible o se inmole por resguardar la figura presidencial.

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