Cinco ciudades excavadas en la roca que parecen de otro mundo y desafían la arquitectura tradicional

Viajar permite conocer la historia, el modo de vida y las costumbres de las sociedades, así como las estrategias que desarrollaron para adaptarse a su entorno.

Factores como la temperatura, el clima, el paisaje y los recursos disponibles fueron moldeando, con el paso del tiempo, construcciones diseñadas específicamente para cada lugar, aunque puedan resultar extrañas vistas desde otros contextos.

Un ejemplo de esto es la arquitectura troglodita, una de las formas de construcción más antiguas. En vez de construir en superficie, se excava en la roca o en la tierra, aprovechando cavidades naturales. Este sistema permite mantener una temperatura interior más estable y simplifica la construcción al utilizar el propio terreno como estructura.

Al sur de Túnez se encuentra la curiosa ciudad de Matmata. Esta fue construida por el pueblo amazigh excavando las montañas hacia abajo y creando unos enormes patios circulares a partir de los cuales perforaban las paredes para construir las habitaciones. Así, estos poblados consiguieron protegerse de las temperaturas extremas propias del Sahara.

Tras las inundaciones de 1969 una parte de la ciudad quedó destruida, pero actualmente todavía hay unas 50 familias viviendo en ella. Algunas de estas casas pueden visitarse por dentro y los viajeros pueden incluso alojarse en el poblado. El alojamiento más icónico es, sin duda, el Hotel Sidi Driss, icónico escenario de la casa de Luke Skywalker en Star Wars.

Es una ciudad-monasterio medieval excavada en un acantilado. Se construyó en el siglo XII, bajo el mandato de la reina Tamar, con el fin de defenderse y resistir frente a los mongoles. Se extiende a lo largo de 500 metros y llegó a contar con unas 6.000 estancias distribuidas en 13 pisos.

Un terremoto destruyó su pared exterior y, por eso, actualmente las cuevas están expuestas a lo largo del acantilado. Visitar Vardzia puede ser físicamente exigente ya que hay que recorrer túneles, escaleras metálicas y pasadizos.

Es considerada una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Sus casas, conocidas como “Sassi”, están excavadas en la roca calcárea del barranco del río Gravina, en el sur del país. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1993, estuvo varias décadas sin acceso a luz ni agua, aunque sus habitantes se resistieron a abandonarla.

Actualmente, es uno de los principales íconos patrimoniales de Italia y también fue escenario de películas como La pasión de Cristo (2004) y James Bond: Sin tiempo para morir (2017). Recorrerla implica atravesar cientos de escaleras entre sus dos barrios principales: Sasso Barisano, la zona más restaurada, y Sasso Caveoso, la más auténtica.

Esta ciudad es conocida por su paisaje de formaciones rocosas originadas en ceniza volcánica. En ese mismo terreno se construyeron casas, monasterios y ciudades subterráneas de hasta ocho niveles. Además de adaptarse al entorno, estas construcciones permitieron a sus habitantes resguardarse y ocultarse frente a invasiones.

Su principal centro turístico es Göreme, el punto ideal para recorrer los valles de la zona. En ese mismo pueblo también está el museo al aire libre, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los principales atractivos turísticos de Turquía.

Conocida popularmente como “la Capadocia de Irán”, esta ciudad está formada por casas cónicas de unos 700 años de antigüedad excavadas en roca volcánica. Actualmente este asentamiento sigue habitado: las plantas bajas se destinan al ganado y las superiores sirven como viviendas. De esta forma, visitar Kandovan implica conocer de primera mano la vida troglodita.

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