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las autoridades dicen que la adhesión es baja y que la mayoría atiende

A casi dos meses de la última medida de fuerza de los médicos de cabecera del PAMI en reclamo por el empeoramiento de sus honorarios, un segmento que en el sector se atribuye a un gesto «separatista» de la filial cordobesa del gremio que nuclea a esos profesionales (APPAMIA) convocó a otro paro de médicos de 72 horas. Aunque fue considerado ilegítimo por la conducción central de ese sindicato, cuenta con el aval de unos 800 médicos de distintas provincias -sobre los 5.000 que dan atención primaria en la obra social de los jubilados-, unidos en un grupo de comunicación con los referentes cordobeses.

Al cierre de esta nota, las autoridades de la mayor obra social del país (con casi 6 millones de jubilados y pensionados) marcaban un frente en línea con los referentes de APPAMIA central, quienes están en contra de la iniciativa que sale de la filial cordobesa conducida por Atilio Rossi, referente que en los medios de esa provincia promovió abiertamente la medida de fuerza.

La protesta se focaliza en el pedido de duplicar los honorarios mensuales que los médicos de cabecera cobran por paciente. De los $ 2.100 que se pagan hoy a $ 4.200, que exige el entorno de Rossi. Todo, en un contexto en que el PAMI anunció una suba (retroactiva a mayo) de $ 300 per capita, lo que dejará la capita en $ 2.400.

Consultado por este tema, el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, remarcó que el conflicto es mucho más que una noticia gremial: “En PAMI nada concluye, todo se acrecenta. Están parando los médicos y es todo un gran descontrol porque los especialistas adhieren y lo que hacen es diferir los turnos. Si la pregunta es si se siente este paro, lo que se siente es que se van complicando las cuestiones para los pacientes todos los días. Andan como maleta de loco. No sólo por estas medidas sino porque el desconcierto con las prestaciones es permanente”.

Sin embargo, desde el PAMI, organismo que conduce Esteban Leguizamo, transmitieron un comunicado con el que buscan llevar “tranquilidad a los afiliados”. Señalaron que “se trata de una medida de fuerza con baja adhesión y la mayoría de los médicos de cabecera siguen atendiendo con normalidad”.

Además de recordar que “la semana pasada, PAMI aumentó la cápita de los médicos de cabecera de $ 2.100 a $ 2.400 por afiliado, con retroactividad a mayo y mantiene abierta la mesa de diálogo con las entidades que los representan”, subrayaron que “la medida es impulsada por un grupo reducido de profesionales, mientras que PAMI continúa trabajando para alcanzar acuerdos y garantizar la atención de los afiliados”.

PAMI y médicos: la resolución que hizo ruido

Los reclamos más fuertes de los médicos de cabecera brotaron a partir de las modificaciones -hace exactos dos meses- que impuso la resolución del INSSJP 1107/2026. Ese cambio normativo representó un giro en la forma como el PAMI computa (y por ende, paga) las prestaciones de -específicamente- los médicos de cabecera.

Cabe agregar que, al cierre de esta nota, odontólogos que dialogaron con esta cronista se mostraban ansiosos (para mal), esperando el momento en que se firme una resolución semejante destinada a su sector. Desde el PAMI no niegan que una resolución así se está confeccionando, pero aseguran que el cambio no se concretará en el corto plazo.

Para el afiliado quizás sean tecnicismos, pero tiene sentido conocerlos si uno busca -más allá de empatizar o no- comprender el reclamo salarial que de nuevo se pone en agenda. En rigor, no es “salarial” propiamente sino por honorarios, considerando que los médicos de cabecera no son planta permanente del PAMI. Están contratados por el organismo, lo que constituye uno de los grandes reclamos y factores de malestar del sector.

Tanto es así, que ciertas voces -desde el anonimato- señalan que, ante el asomo de llevar adelante un juicio por relación de dependencia encubierta (para, por ejemplo, jubilarse mejor posicionados), el organismo diluye de inmediato la relación contractual. Esta información fue negada por las autoridades del organismo, tras la consulta de Clarín.

Pero volviendo al cambio en los honorarios, la obra social que orbita en el entorno del Ministerio de Salud de la Nación modificó en abril una norma implementada por la gestión del PAMI de Luana Volnovich (durante la Presidencia de Alberto Fernández), cuando se instauró que, además del cobro de una capita mensual (el médico percibía un honorario fijo por mes -muy bajo- por cada paciente a su cargo) se sumaron dos tipos de honorarios diferentes adicionales.

Uno para las consultas por primera vez (hasta hace no mucho se pagaban $12.000, aproximadamente) y otro en concepto de consultas adicionales (cada paciente podía tener unas 5 o 6 por año), por aproximadamente $5.000 cada una. Esto, en cuanto al médico de cabecera, que son los profesionales generalistas que derivarán al paciente a los distintos especialistas (sea el traumatólogo, el cardiólogo o lo que corresponda), que tienen otro tipo de honorarios.

Además de la capita general de base y esos dos honorarios, los médicos podían ganar un extra por cada curso de capacitación hecho, entre los que ofrece la obra social.

Como le contaba a este medio un profesional que atiende en la obra social de los jubilados (entonces pidió resguardar su nombre), “todo esto se discontinuó” y ahora “por todo concepto” se cobra el mensual por la cantidad de pacientes a cargo. De algún modo, primó el sistema capitado y desaparecieron los dos honorarios aparte más los pagos por capacitaciones.

Qué dice el PAMI ante el paro

El argumento del organismo en favor del cambio de modelo es que muchos médicos de cabecera pedían históricamente este giro (hacia el sistema capitado). Es difícil chequear cuántos realmente lo solicitaban, pero es cierto que un puñado de consultados por Clarín apoyaron el nuevo modelo, para tener garantizado un sueldo más o menos parejo.

También hay quienes admiten por lo bajo (en sintonía con un argumento quizás exagerado por las autoridades) que con el sistema totalmente capitado se podría evitar la “ventaja” que tomaban esos pocos que nunca faltan, quitándole transparencia al sector. La estrategia: el conocido pasar una consulta que nunca existió a un paciente que existe.

En resumen, el problema que se reflota ahora no parece ser tanto el modelo capitado como los honorarios propuestos por el organismo. Multiplicados los $ 2.400 por 600 pacientes (un número promedio más o menos realista para muchos médicos de cabecera), la percepción mensual es de $ 1.440.000. Una cifra sin dudas bajísima, por la que además no se hacen aportes a la seguridad social, de modo que el propio médico no tendrá una cobertura de salud, ni vacaciones pagas o aguinaldo.

Un profesional que pidió resguardar su nombre compartía este martes que “de ese monto, $ 400.000 se van en pagarle a la persona que atiende el teléfono y da los turnos en el consultorio”. Otros consultados remarcaban el problema del pago del alquiler del consultorio (que PAMI no cubre), o mismo, tener servicio de internet.

Mientras desde Córdoba se juntan firmas en adhesión al paro, las autoridades porteñas de la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Medica Integral y Afines (APPAMIA) difunden el enfático mensaje de que el sindicato “no ha decretado ningún paro” y que “los profesionales que lo realicen, es bajo su responsabilidad”.

“El Consejo Directivo de APPAMIA sigue abierto a la mesa de negociaciones, esperando llegar a buen término a la brevedad, quedando en estado de alerta”, cierran la comunicación. La firman el secretario gremial e interior de ese organismo, Alberto Galli, y por los secretarios adjunto y general, Manuel Lago Rodríguez y Roberto Souto, respectivamente.

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