El Papa recibió este lunes a la arzobispa Sarah Mullally, máxima autoridad de la Iglesia anglicana y primera mujer en alcanzar ese primado de una fe que profesan 97 millones de fieles en todo el mundo, que llegó a Roma en una peregrinación de cuatro días.
León XIV la instó a continuar por el camino de la unidad entre los cristianos “ante un mundo que sufre y necesita urgentemente la paz de Cristo”.
Ambos se reunieron en privado en el Palacio Apostólico vaticano y después pronunciaron discursos. El Papa explicó que los cristianos deben ser “mensajeros de paz” porque Jesús “siempre respondió a la violencia y la agresión en forma desarmada, invitándonos a hacer lo mismo».
Los anglicanos se separaron de Roma en 1534 cuando al rey inglés Enrique VIII el Papa le negó la anulación de su matrimonio. Pese al diálogo teológico formal que comenzó en la década de 1960, persisten grandes diferencias, especialmente por la decisión de la Iglesia de Inglaterra de ordenar a mujeres, mientras que la Iglesia católica reserva el sacerdocio solo a los hombres.
En su discurso de este lunes, el Papa citó al pontífice argentino Francisco, al decir a los primados anglicanos que “sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo”.
“Por mi parte, añado que también sería un escándalo si no siguiéramos trabajando para superar nuestras diferencias, por intratables que puedan parecer”, dijo León XIV.
A su vez, la arzobispa Mullally afirmó que “en el mundo actual estamos llamados a vivir y predicar el Evangelio con renovada claridad. Ante la violencia inhumana, la profunda división y los rápidos cambios sociales, debemos seguir contando una historia más esperanzadora».
El pontífice dijo que “si bien nuestro mundo que sufre necesita urgentemente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad para llevarla con eficacia. Para que el mundo reciba con agrado nuestra predicación, debemos perseverar en la oración y en el esfuerzo por eliminar cualquier obstáculo que impida la proclamación del Evangelio”.
León reconoció que “aunque no se ha avanzado en algunos temas históricamente divisivos, en las últimas décadas han surgido nuevos problemas que dificultan discernir el camino hacia la comunión plena”.
Los anglicanos no reconocen la autoridad del Papa. El máximo líder de la Iglesia anglicana es el monarca británico. Tampoco aceptan los dogmas de la Virgen María, y sus religiosos no respetan el celibato. En 1992 se aprobó la ordenación sacerdotal de las mujeres.
La arzobispa Mullally llamó a “trabajar por el bien común construyendo siempre puentes y nunca muros. Los más pobres entre nosotros son los cercanos al corazón de Dios y las fuerzas de la muerte son vencidas por la vida resucitada por Cristo”.
Al Papa le dijo: “Santidad, usted ha hablado con gran elocuencia sobre las numerosas injusticias que azotan nuestro mundo hoy en día, pero aún con mayor elocuencia sobre la esperanza. Su peregrinación a África estuvo llena de vida y alegría. El mundo necesitaba ese mensaje en este momento, gracias”.
La arzobispa Mullally, cuyo nombramiento ha dividido a la ya fracturada comunión anglicana, se reunió con el Papa León en su biblioteca. Después ambos rezaron juntos en la capilla de Urbano VIII, en el Palacio Apostólico, para lo que según el Vaticano fue “un momento de oración”.
La peregrinación de cuatro días a Roma de la arzobispa de Canterbury ha incluido visitas a las principales basílicas pontificias, en las que rezó junto a las tumbas de los santos Pedro y Pablo. También se reunió con altos funcionarios del Vaticano.
Este año se cumple el 60º aniversario de la primera declaración ecuménica formal entre las iglesias anglicana y católica romana, firmada en 1965 en la basílica de San Pablo por el Papa Pablo VI y el arzobispo Michael Ramsey.





Dejar un comentario