River le ganó a Aldosivi con justicia pero también con polémica en el Monumental, en una noche que sigue dejando señales de alarma

El gol de Kendry Páez en tiempo de descuento para sentenciar la victoria 3 a 1 sobre Aldosivi es un alivio para River. Hay cantos y aplausos de los hinchas, quienes alentaron los 90 minutos, que suenan a desahogo para dejar atrás la derrota en el Superclásico. El equipo de Eduardo Coudet se recuperó con un triunfo que estuvo en riesgo hasta el último instante pero quedó en deuda con el juego.

La caída contra Boc pegó fuerte en Núñez. Tanto, que a River le costó mucho poder ganarle a Aldosivi, el único equipo que todavía no consiguió un triunfo en el torneo. O, en verdad, lo que provocó el 0-1 contra los de Úbeda fue sacar de abajo de la alfombra los problemas futbolísticos que tiene el equipo de Núñez desde hace un largo tiempo.

Es complejo el momento de River. Porque, si bien consigue resultados y está segundo en su zona, la falta de juego es alarmante. Y los puntos que lo sitúan bien alto en la tabla de posiciones chocan con la sensación de que el plantel no tiene el nivel adecuado para afrontar las paradas bravas, como sucedió el domingo pasado en el mismo escenario.

River afrontó el encuentro con mayoría de titulares ya que necesitaba recuperarse y llegar de la mejor manera al importante encuentro que tendrá el jueves ante Bragantino en Brasil por la Copa Sudamericana. Pero en líneas generales no tuvo buenas asociaciones y el juego no fluyó. Al menos Eduardo Coudet recuperó a un jugador que sumó para el recambio. Giuliano Galoppo, quien se paró de entrada delante de Aníbal Moreno, abrió el camino de la victoria.

El ex Banfield le dio a River algo que le venía faltando: llegada al área. Y mientras los delanteros tenían el arco corrido (sobre todo Salas), él apareció por sorpresa para empujar la pelota tras un rebote que dio Werner a un remate de Colidio. Fue luego de la única buena jugada de River en el primer tiempo, en la que hilvanó varios toques y movió la pelota de izquierda a derecha para un centro punzante de Montiel. Sucedió también tras una falta de Subiabre a González en el inició de la acción, pero el VAR, a cargo de Nicolás Lamolina, omitió. Debió llamar a Nicolás Ramírez, el árbitro principal, para revisarla.

Como era de esperarse, River ganó largamente la posesión de la pelota y también tuvo más ataques y remates al arco. Pero le costó traducir esas estadísticas favorables en acciones de peligro.

Aldosivi, por su parte, estaba cumpliendo con su plan, pero pecó de inofensivo. Fiel al estilo de Damonte, se plantó atrás con un 5-4-1 y se conformó con que River le llegara poco. Más allá de sus limitaciones, algunas corridas y pelotas largas le demostraron que podía comprometer a la defensa de River y animarse a más.

Y así fue en el segundo tiempo. Porque River no aceleró y el Tiburón lo aprovechó. Los cambios de Damonte le dieron resultado. Fernando Román recibió solo y lanzó un centro que cayó como una daga en el medio del área de River y Tomás Fernández, con pasado en las Inferiores de Boca, arremetió e infló la red.

Al instante del empate de Aldosivi, los hinchas de River, que cantaron todo el partido, pasaron del apoyo al reclamo. “Movete, River, movete”, empezó a sonar. Y Meza, que había entrado un ratito antes, reventó el travesaño. Pero antes de que la noche se pusiera espesa, Acuña, el de más empuje una vez más, se vistió de enganche y habilitó a Moreno, que metió un centro rastrero para que Colidio, habilitado, empujara la pelota y todo volviera a la calma. O no tanto. River sufrió en el final ya que Román hizo sonar el travesaño y el Monumental se estremeció por unos segundos. Era el empate de Aldosivi, pero en la contra River lo liquidó con el gol de Páez tras la asistencia de Freitas y River encontró alivio.

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