El trader internacional Trafigura, dueño de la marca Puma Energy, encarará una inversión de 120 millones de dólares para modernizar su refinería en Bahía Blanca, Buenos Aires, y alcanzar la sustitución de importaciones de gasoil.
Los trabajos empezarán en octubre y serán para quitarle el azufre en el procesamiento de gasoil, de manera de adaptarlo a las normativas ambientales y de calidad vigentes -en línea con los estándares de Europa-
La combustión del azufre es un potente generador de emisiones contaminantes y la necesidad de importaciones de gasoil drenó en los últimos años parte de las reservas del Banco Central (BCRA).
La refinería de Bahía Blanca procesa hoy unos 40.000 barriles por día de petróleo crudo, el 7% del total de transformación de combustibles en el país. Representa un aumento del 50% frente a su nivel de 2018, cuando Trafigura se la compró a Pampa Energía.
En febrero, Puma Energy vendió unos 117 millones de litros de nafta y gasoil en sus más de 400 estaciones de servicio distribuidas en todo el país. La marca es la cuarta de mayores ventas en Argentina, por detrás de YPF, Shell -operada por la brasilera Raízen- y Axion.
De acuerdo a los datos de la consultora Economía & Energía, las importaciones de nafta y gasoil aportan apenas el 4% y 2% del consumo del mercado, respectivamente; totalizan algo más de 50 millones de litros por mes, pero son dependientes del ciclo económico y los trabajos de mantenimientos programados en todas las refinerías.
Trafigura quiso comprar la refinería de Raízen en Dock Sud y las 892 estaciones de servicio de Shell en la Argentina, pero perdió ante el grupo suizo Mercuria, socio de José Luis Manzano, en una transacción cercana a US$ 1.600 millones, que se cerrará en las próximas semanas.
Al no ser una empresa integrada -Trafigura solo refina combustibles, sin producir el petróleo en el país-, la compra de crudo se realiza a distintos operadores a precio internacional menos retenciones y un premio por el abastecimiento físico en tiempo real.
Es decir, últimamente se abastece de petróleo en torno a los 100 dólares por barril, pero los vende en sus estaciones de servicio entre US$ 90 y US$ 95, producto del acuerdo privado de congelamiento de precios hasta mediados de mayo.
Mientras continúa la guerra en Medio Oriente, el crudo encontró su piso en torno a los US$ 90 y su techo cerca de los US$ 110, por lo que los precios de la nafta y el gasoil seguirán sin bajar por un largo tiempo.
Si se extiende el conflicto y las restricciones al tránsito en el Estrecho de Ormuz, las petroleras se verán obligadas a renegociar acuerdos y, eventualmente, volver a subir los combustibles después del 15 de mayo.
Según fuentes conocedoras del sector, los precios todavía tienen un atraso de entre el 10% y el 15%, pese a que en marzo hubo alzas de hasta 25%.
Mientras enfrenta este momento de tensión en el mercado, Puma Energy lanzó Cleantec, su nuevo aditivo, que garantiza la «total limpieza del motor y su máximo rendimiento», y sigue apostando a la difusión de su aplicación digital Puma Pris.
La app ya tiene 700.000 usuarios registrados y es la plataforma para ofrecer descuentos a sus clientes en la carga de combustibles.






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